¿Qué es el pecado de "onanismo"?


Claro, con gusto te explico el tema del "onanismo" desde una perspectiva católica, pero de una forma más cercana y amigable, como si estuviéramos conversando tú y yo.

Para empezar, vamos a la historia que da origen a este término. El "onanismo" proviene de un personaje bíblico llamado Onán, cuyo relato se encuentra en el Antiguo Testamento, específicamente en el libro del Génesis. La historia de Onán es corta pero ha tenido un impacto significativo en la teología moral de la Iglesia.

La historia de Onán

En Génesis 38, 8-10, se nos cuenta que Onán tenía un hermano llamado Er, quien murió sin dejar hijos. Según la costumbre de la época, Onán debía casarse con la viuda de su hermano, Tamar, para darle descendencia en nombre de su hermano fallecido. Este acto se conoce como "levirato". Sin embargo, Onán, sabiendo que los hijos que tuviera con Tamar no serían considerados suyos sino de su hermano, decidió "derramar su semen en la tierra" cada vez que se unía con ella, para evitar que ella quedara embarazada. El pasaje dice:

"Entonces Judá dijo a Onán: 'Únete a la mujer de tu hermano, cumple con ella tu deber de cuñado y dale descendencia a tu hermano.' Pero Onán sabía que los hijos no serían suyos; así que, cada vez que se unía a la mujer de su hermano, derramaba el semen en tierra para no darle descendencia a su hermano. Esto que hacía Onán desagradó al Señor, y por eso también le quitó la vida" (Génesis 38, 8-10).

Interpretación del pecado de Onán

Ahora, ¿por qué fue castigado Onán? La Iglesia Católica interpreta este acto de Onán no solo como una violación de la ley del levirato, sino también como un rechazo a la apertura a la vida en el contexto de la relación conyugal. En la teología católica, la unión sexual tiene dos fines principales: la procreación y la unidad de los esposos. Onán, al evitar deliberadamente la procreación, estaba actuando en contra de uno de los propósitos fundamentales del acto sexual.

En el Catecismo de la Iglesia Católica se subraya la importancia de la apertura a la vida en el matrimonio. En el párrafo 2366, se dice:

"Por su naturaleza misma, la institución del matrimonio y el amor conyugal están ordenados a la procreación y educación de los hijos. Los hijos son el don más excelente del matrimonio y contribuyen mucho al bien de sus mismos padres."

El onanismo y la moral sexual católica

En términos más generales, el término "onanismo" ha sido tradicionalmente utilizado para referirse a la masturbación y a cualquier acto sexual que deliberadamente impida la procreación. Esto incluye no solo la masturbación sino también el uso de métodos anticonceptivos artificiales y otros actos que desvinculan el placer sexual de su finalidad procreadora.

La Iglesia enseña que todos los actos sexuales deben estar abiertos a la posibilidad de la vida. En el párrafo 2370 del Catecismo, se afirma:

"La continencia periódica, los métodos de regulación de la natalidad basados en la autoobservación y el recurso a los períodos infecundos, respetan los cuerpos de los esposos, fomentan la ternura entre ellos y favorecen la educación de una libertad auténtica. Al contrario, es intrínsecamente mala 'toda acción que, o en previsión del acto conyugal, o en su realización, o en el desarrollo de sus consecuencias naturales, se proponga, como fin o como medio, hacer imposible la procreación' (HV 14)."

Una perspectiva pastoral

Como sacerdote, entiendo que estos temas pueden ser delicados y a veces difíciles de comprender y aceptar. La enseñanza de la Iglesia sobre la moral sexual está arraigada en una visión profunda y positiva de la sexualidad humana, que ve el acto conyugal como una participación en el acto creador de Dios. Es una invitación a vivir la sexualidad de una manera que respete su significado pleno.

Sé que vivimos en un mundo que a menudo tiene una visión muy distinta de la sexualidad, y esto puede crear tensiones y desafíos para los fieles. Sin embargo, es importante recordar que la enseñanza de la Iglesia no se trata de imponer reglas arbitrarias, sino de guiar a las personas hacia una vida plena y auténtica, según el plan de Dios para el amor humano.

Caminando juntos

Es fundamental abordar estos temas con caridad y comprensión. Todos estamos en camino, y cada uno tiene su propia lucha y su propio proceso de crecimiento. La Iglesia está aquí para acompañarnos en ese camino, ofreciéndonos la sabiduría de su enseñanza y el apoyo de la comunidad de los fieles.

Te animo a que profundices en la enseñanza de la Iglesia sobre la sexualidad y el matrimonio, y a que te acerques a los sacramentos, especialmente la Eucaristía y la Reconciliación, que nos ofrecen la gracia necesaria para vivir nuestras vidas de acuerdo con el Evangelio.

Si tienes más preguntas o necesitas hablar más sobre este tema, estoy aquí para escucharte y ayudarte en lo que pueda. Recuerda que la Iglesia, como madre y maestra, nos llama a una vida de amor y santidad, y está aquí para apoyarnos en cada paso del camino.

Reflexión final

En resumen, el "onanismo", entendido tradicionalmente como cualquier acto sexual que impide deliberadamente la procreación, es visto por la Iglesia como una desviación del propósito natural del acto sexual. La Iglesia enseña que la sexualidad humana debe ser vivida de una manera que respete su plena significación, incluyendo su apertura a la vida. Esta enseñanza, aunque a veces desafiante, está enraizada en una visión de la sexualidad que busca el verdadero bien de las personas y de la sociedad.

Espero que esta explicación te haya sido útil y te haya dado una mejor comprensión de la perspectiva católica sobre este tema. Estamos todos en este camino de fe juntos, y es un privilegio caminar contigo. ¡Dios te bendiga!

Autor: Padre Ignacio Andrade.

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