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Evangelio del día 10 Octubre 2019


EVANGELIO DEL DIA JUEVES
10 de Octubre de 2019

Verde Feria o Misa de La Sagrada Eucaristía MR, p. 1174 (1164) / Lecc. II, p. 879

Otros santos: Tomás de Villanueva, presbítero agustino y obispo; Daniel Comboni obispo y fundador. Beata María Catalina Irigoyen, religiosa de la Congregación de las Siervas de María.

LA INSISTENCIA RINDE FRUTOS
Ma1 3, 13-20; Lc 11, 5-13

Estas escenas de la vida familiar son idóneas para ilustrarnos acerca del valor de la oración persistente. Si los amigos nos rendimos ante los ruegos legítimos, aunque inoportunos de los nuestros; si los padres no pueden resistirse a las necesidades de sus hijos, resulta por demás lógico que Dios acceda a las peticiones de sus hijos. Ahora bien, el evangelista San Lucas no está motivándonos a formular peticiones caprichosas, sino a solicitar lo más valioso para la vida del cristiano, a saber, la luz y la fuerza del Espíritu Santo. La oración de petición exige confianza de nuestra parte para poder dirigirnos al Padre. Otros pasajes evangélicos nos alertan a no ser malagradecidos y a ocuparnos de alabar a Dios cada vez que atiende nuestros ruegos, como bien nos ilustra el pasaje de los diez leprosos.

ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 77, 23-25

Abrió Dios las compuertas del cielo e hizo llover sobre ellos el maná para que lo comieran; les dio un trigo celeste, y el hombre comió pan de ángeles.

ORACIÓN COLECTA

Señor Dios, que llevaste a cabo la obra de la redención humana por el misterio pascual de tu Unigénito, concede, benigno, que quienes anunciamos llenos de fe por medio de los signos sacramentales, su muerte y resurrección, experimentemos un continuo aumento de tu salvación. Por nuestro Señor Jesucristo...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Ya viene el día, ardiente como un horno.

Del libro del profeta Malaquías: 3,13-20a

"Ustedes me han ofendido con sus palabras, dice el Señor, y todavía preguntan: `¿Qué hemos dicho contra ti?'. Han dicho esto: 'No vale la pena servir a Dios. ¿Qué hemos ganado con guardar sus mandamientos o con hacer penitencia ante el Señor de los ejércitos? Más bien tenemos que felicitar a los soberbios, pues hacen el mal y prosperan, provocan a Dios y escapan sin castigo' ".
Entonces, los que temen al Señor hablaron unos con otros. Y el Señor puso atención y escuchó lo que decían y se escribió ante él un libro en el que están registradas las obras y los nombres de los que temen al Señor y lo honran.
"El día que yo actúe, dice el Señor de los ejércitos, ellos serán mi propiedad personal y yo seré indulgente con ellos, como un padre es indulgente con el hijo que lo obedece. Entonces verán la diferencia entre los buenos y los malos, entre los que obedecen a Dios y los que no lo obedecen.
Ya viene el día, ardiente como un horno, y todos los soberbios y malvados serán como la paja. El día que viene los consumirá, dice el Señor de los ejércitos, hasta no dejarles ni raíz ni rama. Pero para ustedes, los que temen al Señor, brillará el sol de justicia, que les traerá la salvación en sus rayos". Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 1, 1-2. 3. 4. 6

R/. Dichoso el hombre que confía en el Señor.
Dichoso aquel que no se guía por mundanos criterios, que no anda en malos pasos ni se burla del bueno, que ama la ley de Dios y se goza en cumplir sus mandamientos. R/.
Es como un árbol plantado junto atrio, que da fruto a su tiempo y nunca se marchita. En todo tendrá éxito. R/.
En cambio los malvados serán como la paja barrida por el viento. Porque el Señor protege el camino del justo y al malo sus caminos acaban por perderlo. R/

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Cfr. Hch 16, 14
R/. Aleluya, aleluya.

Abre, Señor, nuestros corazones, para que comprendamos las palabras de tu Hijo. R/.

EVANGELIO

Pidan y se les dará.

Del santo Evangelio según san Lucas: 11, 5-13

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Supongan que alguno de ustedes tiene un amigo que viene a medianoche a decirle: Préstame, por favor, tres panes, pues un amigo mío ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle'. Pero él le responde desde dentro: 'No me molestes. No puedo levantarme a dártelos, porque la puerta ya está cerrada y mis hijos y yo estamos acostados'. Si el otro sigue tocando, yo les aseguro que, aunque no se levante a dárselos por ser su amigo, sin embargo, por su molesta insistencia, sí se levantará y le dará cuanto necesite.
Así también les digo a ustedes: Pidan y se les dará, busquen y encontrarán, toquen y se les abrirá. Porque quien pide, recibe; quien busca, encuentra y al que toca, se le abre. ¿Habrá entre ustedes algún padre que, cuando su hijo le pida pescado, le dé una víbora? ¿O cuando le pida huevo, le dé un alacrán?
Pues, si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¿cuánto más el Padre celestial les dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan?".Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Señor, al celebrar el memorial de nuestra salvación, imploramos humildemente tu clemencia, a fin de que este sacramento de amor sea para nosotros signo de unidad y vínculo de caridad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio I o II de la Eucaristía, pp. 525-526 (521-523).

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Jn 6, 51-52

Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo, dice el Señor. El que coma de este pan vivirá Eternamente. Y el pan que yo les voy a dar es mi carne, para que el mundo tenga vida.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Dios nuestro, que la participación en este banquete celestial nos santifique, de modo que, por la recepción del Cuerpo y la Sangre de Cristo, se estreche entre nosotros la unión fraterna. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

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10 consejos prácticos para la lucha diaria contra el diablo


10 CONSEJOS PRÁCTICOS PARA LA LUCHA DIARIA CONTRA EL DIABLO

Desde hace algún tiempo los exorcistas de la Iglesia Católica vienen reportando el incremento de la actividad demoníaca y, por ello, piden constantemente a los fieles alejarse del mal y del pecado con las herramientas que Dios ofrece.

El National Catholic Register reunió varios consejos sobre cómo prevenir el mal, en base dos entrevistas con Mons. John Esseff, sacerdote de la diócesis de Scranton (Pensilvania), exorcista por más de 40 años; y el Obispo de Springfield, Mons. Thomas Paprocki.

Aquí los 10 consejos prácticos que ambos compartieron con los fieles:

1. Odiar el pecado y mantenerse alejado del mal
Mons. Eseff indicó que “el trabajo habitual del diablo es el pecado” y este último “conduce a la muerte de las almas”, por lo tanto, se le debe rechazar siempre.

“Es mejor protegerse del mal que tratar de librarse de él. Una vez que se le abre una puerta, no siempre puede cerrarse por nuestra propia cuenta”, agregó.

2. Nunca hablar directamente con el diablo

Se debe entender que la batalla espiritual no es una lucha entre iguales. Solamente en un exorcismo, el sacerdote le habla al diablo, pero requiere un permiso del obispo local para tener toda la autoridad de la Iglesia.

“Un laico debe dirigirse solamente a Dios, ya que pueden meterse en problemas hablando con el diablo”, explicó Mons. Paprocki.

3. Reconocer cómo trabaja el diablo

“La posesión es el trabajo extraordinario del diablo y es muy raro (aunque la obsesión, la opresión, la infestación son más frecuentes). Su trabajo ordinario es la tentación y nos enfrentamos a la tentación todos los días”, afirma Mons. Paprocki.

Por su parte, Mons. Esseff explica que “el poder de Satanás aumenta cuando la gente no cree que es real. Dios es ‘Yo soy el que soy’, pero el diablo quiere ser: ‘Yo soy el que no es’”.

4. Tener vida sacramental

Mons. Esseff destacó que una vez que la confesión deja de ser frecuente, “la actividad de Satanás aumenta. Para disminuir la obra de Satanás, se debe acudir con más frecuencia a la confesión. La confesión es más poderosa que un exorcismo. Uno es un sacramento y el otro es una bendición”.

“La mejor manera de protegernos del mal es a través de los sacramentos porque fueron instituidos por Jesucristo y nos llenan con la gracia para protegernos y acercarnos a Dios”, añadió Mons. Paprocki.

5. Utilizar sacramentales

Se puede utilizar sacramentales como agua bendita, rosarios, escapularios y otros artículos religiosos porque “fueron dados a la Iglesia por la inspiración del Espíritu Santo”.

Son maneras de ayudarnos a ser santos”, indicó Mons. Paprocki.

6. Pedir ayuda a Dios en la oración

“Ustedes tienen que decir y hacer las cosas de manera diferente a como les indica su naturaleza. Es la naturaleza humana que cae de nuevo en los viejos hábitos. La gente necesita recurrir a Dios y orar por la gracia. Entonces tienen que estar listos para aceptar esas gracias y esforzarse por tomar buenas decisiones”, explicó Mons. Esseff.

Ambos exorcistas recomendaron oraciones de protección como el “Padre Nuestro”, “Credo de los apóstoles”, “Credo Niceno-Constantinopolitano”, “´La coraza de San Patricio” o a San Miguel Arcángel.

También recordaron pedir la intercesión de María Santísima y los santos.

7. Bendecir el hogar

“Podemos hacer que un sacerdote bendiga nuestra casa y use oraciones de exorcismos menores. Un exorcismo menor no necesita permiso del obispo para actuar”, Mons. Paprocki.

8. Consultar a un sacerdote si se necesita ayuda
Mons. Esseff afirmó que “cuando un sacerdote ora y da su bendición, está actuando en la persona de Jesucristo, que es poderoso. Cuando entro en una habitación, el diablo ve a Jesucristo”.

9. Perseverar en la lectura espiritual

Leer la Biblia todos los días. Además, los exorcistas recomendaron algunos libros católicos como el “Manual para la Guerra Espiritual” de Paul Thigpen y “Oraciones de Liberación” del P. Chad Ripperger.

10. Visitar a Dios en el Santísimo Sacramento

En importante dedicar un tiempo para enfocarse solamente en adorar a Dios, darle gracias y pedirle su ayuda para crecer en gracia. Se recomienda participar de la Hora Santa al menos una vez a la semana.


Fuente Aciprensa

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Santa Felicidad y sus siete hijos


SANTA FELICIDAD Y SUS SIETE HIJOS, RUEGA POR NOSOSTROS 
10 JULIO

En tiempo del emperador Antonino se produjo una agitación entre los Pontífices, y Felicidad, mujer ilustre, fue martirizada con sus siete hijos. Después de enviudar, había consagrado a Dios su castidad. No cesaba de orar noche y día, y era un objeto de admiración y edificación para las almas puras. Viendo que, gracias a ella, iba en aumento la gloria del nombre cristiano, se dirigieron al emperador Antonino Augusto y le dijeron: «Esta viuda y sus hijos ultrajan a los dioses; si no nos esforzamos en obligarla a sacrificar, sepa vuestra piedad que nuestros dioses se irritarán de tal manera, que no podremos aplacarlos.»

Así empiezan las actas que nos cuentan uno de los más célebres episodios de las persecuciones. El emperador Antonino, de quien nos hablan, es Marco Aurelio Antonino, el emperador filósofo. Hombre honrado, corazón bondadoso hasta la debilidad, tierno hasta la candidez, sin arrogancia, sin odio, sin énfasis, de una exquisita sensibilidad, de una elevación admirable, el buen Marco Aurelio empezó derramando sangre de cristianos. Fue supersticioso hasta el punto que no le bastaban los dioses del Imperio; fue acogedor con todos los ritos, devoto de todos los misterios, amigo de todos los charlatanes. Su desprecio lo guardaba únicamente para la religión de los cristianos. Y he aquí que el colegio de los augures y de los flámines de Roma llega ante él diciéndole que los ídolos están irritados; que ni Júpiter, ni Venus, ni Hermes, ni Juno, ni Marte podrán salir en defensa del Imperio mientras una de las más ilustres matronas de la ciudad no se incline delante de ellos presentando la copa de las libaciones.

Estas palabras fueron como una iluminación en el palacio imperial. Por vez primera se presentaba lleno de sombras el horizonte de Roma. Antonino Pío acababa de desaparecer, hablando, en el delirio de la agonía, de los reyes que amenazaban las fronteras. El espectro de la invasión aparece por todas partes: los moros entran en la península ibérica; los pictos se agitan en Bretaña, los santos pasan el Danubio; los partos avanzan en Armenia; un gobernador romano es vencido; otro se mata de desesperación; el Tíber se desborda, y el hambre aflige a la Ciudad Eterna. Y el pueblo piensa: los dioses nos han abandonado; hay que desarmar su cólera; hay que buscar víctimas para sus altares. Estas víctimas eran siempre las mismas. Tertuliano dirá unos años más tarde: «Los cristianos son la causa de todos los desastres, de todas las calamidades públicas; si el Tíber inunda a Roma, si el Nilo no inunda los campos egipcios, si tiembla la tierra, si se cierra el cielo, si estalla la guerra, si viene el hambre, si se declara la peste, siempre se levanta el mismo grito: «Mueran los cristianos; los cristianos, a los leones.»

La víctima ahora es la ilustre dama romana, que se distinguía en el seno de la comunidad de los cristianos por su fervorosa piedad. Incapaz de oponerse al clamor de las turbas, crédulo y supersticioso como un vulgar legionario, Marco Aurelio mandó al prefecto que examinase el asunto de Felicidad y de sus hijos. El prefecto era Publio Salvio Juliano, célebre jurisconsulto que redactó el Edicto perpetuo y estaba al frente de una de las escuelas jurídicas de Roma. Publio, continúan las actas, quiso primero ver a Felicidad en su propia casa. La recibió muy amablemente, y puso en juego todos los medios de seducción para hacerla sacrificar. Pero viendo que nada conseguía con dulces palabras, le puso ante los ojos la perspectiva de los suplicios. «Ni tus caricias, ni tus amenazas—respondió ella—podrán hacerme vacilar. Dentro de mí tengo al Espíritu Santo, que no me dejará vencer por el diablo.» «Desgraciada—replicó el prefecto—, si para ti es dulce morir, deja vivir a tus hijos.» «Mis hijos—repuso valientemente la dama—vivirán si no sacrifican a los ídolos; pero si cometen este crimen, irán a la muerte eterna.»

Al día siguiente, Publio tuvo audiencia en el Foro de Marte, y ordenó que le presentasen a los siete muchachos y a su madre. Esta vez el interrogatorio era oficial. Publio empezó diciendo a la intrépida cristiana:

—Ten piedad de tus hijos, que son buenos muchachos y están todavía en la flor de la adolescencia.

—Tu piedad—contestó la matrona—es impía; tu exhortación es cruel.

Y volviéndose hacia sus hijos, añadió:

—Levantad al Cielo los ojos, hijos míos, y mirad a la altura en que Cristo os aguarda con sus santos. Combatid por vuestras almas y mostraos fieles en el amor de Cristo.

Al oír estas palabras, Publio ordenó que la abofeteasen, y dijo:

—Te has atrevido a aconsejar en mi presencia el desprecio a las órdenes de nuestros señores.

En ciertos momentos, las actas hablan de varios emperadores, y es que Marco Aurelio tenía como colega en el Imperio al libertino Lucio Vero, que en el momento de este interrogatorio luchaba en la frontera oriental contra los partos.

Después, el prefecto mandó comparecer, uno tras otro, a los siete hijos de la santa. Al primero, Jenaro, le prometió riquezas y honores, y al mismo tiempo le amenazó con las varas si rehusaba sacrificar. Jenaro respondió:

—Tus consejos son insensatos; la sabiduría de Dios me sostiene, y ella me hará vencer tus tormentos.

El juez mandó que le azotasen y le volviesen a la prisión. El segundo, que se llamaba Félix, contestó a la orden de sacrificar:

—Nosotros adoramos a un solo Dios, y le rendimos el culto de una devoción piadosa. No creas que podrás alejarme del amor de mi Señor Jesucristo, ni a mí ni a ninguno de mis hermanos. Nuestra fe no puede ser vencida ni alterada.

A continuación, los lictores trajeron al tercero de los hijos, que se llamaba Felipe. El prefecto habló, y dijo:

—Nuestro señor, el emperador Antonino, ha ordenado que sacrifiquéis a los dioses omnipotentes. A lo cual contestó el muchacho:

—Ni son dioses ni son omnipotentes; sino vanos simulacros, que sólo pueden traer la muerte a los que los adoran.

Con la misma energía respondieron Silvano, Vital, Alejandro y Marcial, como se llamaban los demás hijos de la ilustre heroína. Alejandro, que era acaso el más joven, despertó más que ninguno de sus hermanos la compasión del juez. Se le prometieron dignidades y bienandanzas; se hizo brillar delante de sus ojos el título de augustal, de amigo del cesar; pero él contestó generosamente:

—Soy servidor de Cristo; le confieso con la boca y a Él estoy unido con el corazón. Esta edad tan tierna, que te conmueve, tiene la prudencia de la vejez y adora a un solo Dios.

Publio mandó encerrar en la prisión a Felicidad y a sus hijos, y envió al emperador el proceso verbal de lo que había hecho. Marco Aurelio encomendó a diversos jueces la ejecución de la sentencia. La madre fue decapitada; uno de sus hijos apaleado hasta morir, otro arrojado en un precipicio, y los restantes degollados.

Los descubrimientos arqueológicos del pasado siglo han venido a confirmar el relato de las actas, a disipar las dudas y a deshacer las suspicacias. Voltaire había dicho con su ligereza de siempre: «Santa Felicidad y sus siete hijos —siempre se necesitan siete—es interrogada con ellos, juzgada y condenada por el prefecto de Roma en el Campo de Marte, donde no se juzgaba a nadie. El prefecto juzgaba en el pretorio, pero no se miraban las cosas tan de cerca.» Voltaire confundía el Campo de Marte con el Foro de Marte, y además ignoraba que el Foro de Marte había sido construido por Augusto precisamente para administrar justicia, según cuenta Suetonio. Mas he aquí el testimonio lejano de las catacumbas, la ancha placa de mármol que en sus bellos caracteres filocalianos nos habla del bienaventurado mártir Jenaro; la inscripción que nos recuerda el lugar donde fue enterrada Felicidad, los nombres de Marcial, Vital y Alejandro entre estucos del siglo II, entre adornos de flores, de espigas y racimos, entre representaciones de escenas campestres y personajes bíblicos, y en otra parte, encuadrada por dos árboles, iluminada por la imagen flotante de Cristo, la figura de aquella madre admirable, que extiende los brazos como si enseñase a rezar a los siete adolescentes, que se agrupan a su alrededor levantando en sus manos las coronas. Creemos escuchar las sentidas frases de San Pedro Crisólogo: «Mirad esta madre, a quien la vida de sus hijos devolvió la seguridad. Feliz aquella cuyos hijos serán en la gloria futura como un candelero de siete brazos. Feliz ella, porque el mundo no pudo arrebatarle ninguno de aquellos que le pertenecían. En medio de los cadáveres mutilados y sangrientos de aquellas prendas queridas, pasaba más alegre que antaño al lado de sus cunas, porque con los ojos de la fe veía una palma en cada herida, en cada suplicio una recompensa, sobre cada víctima una corona. ¿Qué más diré? No es una verdadera madre la que no sabe amar a sus hijos como ella amó a los suyos.»

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Beatos Tomás Green y Gualterio Pierson


BEATOS TOMÁS GREEN Y GUALTERIO PIERSON
10 de junio
1537 d.C.

En Londres, en Inglaterra, beatos mártires Tomás Green, presbítero, y Gualterio Pierson, monjes de la Cartuja de esa ciudad, los cuales, por haberse opuesto al rey Enrique VIII en sus pretensiones de supremo moderador en asuntos eclesiásticos, fueron encerrados en lóbrega cárcel, donde murieron de hambre y enfermedad.

Tomás Green era miembro del Saint John’s College de Cambridge; hizo los votos monásticos y fue ordenado sacerdote en la cartuja de Londres. Gualterio era cartujo lego de la misma cartuja. Todos en la cárcel londinense de Newgate junto a cuatro compañeros, por haberse opuesto al rey Enrique VIII en sus pretensiones de supremo moderador en asuntos eclesiásticos, fueron encerrados en lóbrega cárcel, donde murieron de hambre y enfermedad. Fueron beatificados el 29 de diciembre de 1886 por SS León XIII.

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Ivan Merz, apóstol de los jóvenes


IVAN MERZ, APÓSTOL DE LOS JÓVENES
10 mayo

"Joven brillante, supo multiplicar los ricos talentos naturales de que estaba dotado y obtuvo numerosos éxitos humanos... Ao que le introduce en el coro de los beatos es su éxito ante Dios. En efecto, la gran aspiración de toda su vida consistió en "no olvidar jamás a Dios y desear siempre unirse a Él". En todas sus actividades puso de manifiesto "la sublimidad del conocimiento de Jesucristo", y se dejó" conquistar" por Él".

Juan Pablo II en la homilía de beatificación del siervo de Dios Iván Merz.
Banja Luka Domingo 22-junio-2003.

Nació en la ciudad croata de Banja Luka el 16 de diciembre de 1896 durante la ocupación en Bosnia del imperio austro-húngaro. Recibió el bautismo el 2 de febrero de 1897.Miembro de una familia liberal, ingresó por voluntad de sus padres en la Academia militar de Wiener Noustadt pero al cabo de tres meses, dada la corrupción del ambiente, finalmente la abandonó.

Contaba dieciocho años cuando comenzó a trabajar en serio. "Aut catholicus aut nihil" - "O católico o nada", anotó en su Diario. El profesor Marakovic ponía a su disposición las herramientas necesarias. La lucha fue ardua, difícil, reconoce el mismo Merz, pero el luchador supo vitalizar sus fuerzas con, diríamos hoy, vitaminas apropiadas. La oración, la meditación, los ejercicios espirituales, la confesión, la comunión, la mortificación corporal y sobre todo la castidad fueron los pilares de su desarrollo espiritual. En la Virgen María, especialmente bajo su advocación de Lourdes, encontró Madre y Protectora. Y justo en la festividad de la Inmaculada Concepción, el 8 de diciembre de 1815, hace votos de castidad hasta el matrimonio, que luego prolongará hasta su muerte.

Movido por el ejemplo de su profesor Ljubomir Marakovic, del que también se sentía deudor en su formación católica, inició sus estudios en la universidad de Viena para ser profesor y dedicarse a la instrucción y educación de los jóvenes de Bosnia. Tuvo que interrumpirlos para enrolarse en el ejército en marzo de 1916 y ser enviado al frente italiano (1917-1918). Todos los horrores de que tuvo que ser testigo durante la guerra le llevaron a madurar espiritualmente, ponerse en manos de Dios y determinarse a luchar por alcanzar la perfección cristiana.

Comenzó a escribir su diario íntimo durante sus estudios de secundaria, prosiguiéndolo en los años que transcurrió en el ejército.

“ No tengo la Santa Eucaristía -escribe el 9 de septiembre de 1917. Vivo aquí como un pagano o una fiera, como si el Agnus no fuera ya el centro del cosmos, como si no existiera para nada.” Tenía presente en su vida el problema del amor y luego del dolor y la muerte, que resolvía a la luz de la fe.

Su santidad no fue fácil, sostenida por un intenso programa espiritual. Así el 5 de febrero de 1918, en el frente de batalla escribió: “Nunca olvidarse de Dios. Desear siempre unirse a Él. Cada día, preferentemente al alba, dedicarse a la meditación, a la oración, tal vez cerca de la Eucaristía o durante la santa misa. En esos momentos se han de hacer los proyectos para la jornada que comienza, se examinan los propios defectos, y se pide la gracia para superar todas las debilidades. Sería terrible que esta guerra no me produjera ningún efecto positivo... Debo comenzar una vida regenerada con el espíritu del nuevo conocimiento del catolicismo. Confío sólo en la ayuda del Señor, porque el hombre no puede hacer nada por sí mismo".

Después de la Primera Guerra Mundial finalizó sus estudios de filosofía en Viena; estudió en la Sorbona y en el Instituto Católico (1920-1922, París) y se doctoró en filosofía en la universidad de Zagreb con su tesis sobre “La influencia de la liturgia en los escritores franceses desde Chateaubriand hasta nuestros días” (1923). Fue profesor de lengua y literatura francesa y alemana en el Instituto arzobispal de Zagreb.

Oía Misa todos los días, comulgaba diariamente (algo muy raro para aquella época), leía el breviario (como si fuera sacerdote), rezaba el rosario, meditaba, adoraba, hacía penitencia; ayudaba a los pobres (el 10 % de su sueldo iba para ellos)... Todo esto bajo la batuta de un jesuita, hombre probo y ducho en la conducción de las almas.

El progreso espiritual de Iván era más que evidente. Lo demostrarán sus famosas "Decisiones" que nacieron en París y quedaron desconocidas hasta que fueran descubiertas después de su muerte.

Formó parte activa de la Liga de los jóvenes católicos croatas, de la Liga croata de los Águilas e inauguró en Croacia la Acción Católica para contribuir a la formación de apóstoles de la santidad. Promotor también de la renovación litúrgica.

Estando en el mundo para santificar el mundo, a él tampoco le faltaron incomprensiones y dificultades. “Con su mente y su corazón se hallaba inmerso en lo sobrenatural”. Convencido de que el medio más eficaz para la salvación de las almas es el sufrimiento ofrecido al Señor, ofrecía sus penas físicas y morales para la bendición de sus actividades apostólicas. Eligió como lema: “Sacrificio, Eucaristía y apostolado.”

Murió en Zagreb, Iván Merz murió de meningitis luego de una operación de sinusitis, el 10 de mayo de 1928, a los 32 años de edad.

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Los 10 No del noviazgo


Los 10 NO del noviazgo
Por: Desde la Fe 

10 cosas a las que hay que decir NO con firmeza para que el noviazgo lleve a un buen matrimonio.

El portal católico mexicano Desde la Fe presenta un completo repaso de cosas que hay que tener en cuenta para aprovechar el noviazgo y evitar malos matrimonios. Lo reproducimos por su interés.

Un buen matrimonio depende en gran parte de un buen noviazgo, de que él y ella aprovechen bien ese tiempo para conocerse.Además de amor, ¿Qué se necesita para tener un buen noviazgo? He aquí diez recomendaciones que conviene considerar:

1. NO dejar fuera a Dios
Antes que nada, pregúntale a Dios si tu vocación es el matrimonio. Consulta un director espiritual. Cuando creas haber conocido a la persona indicada, oren juntos, vayan juntos a Misa, encomiéndense a Dios y a María. Antes de casarse, acudan a un retiro para novios. Y después no se atengan a sus solas míseras fuerzas para amarse: no se vayan a vivir juntos ni se unan sólo por lo civil, sino mediante el sacramento del matrimonio, para recibir de Dios la gracia sobrenatural de ser fieles y amarse mutuamente como Dios los ama.

2. NO engañar
Esto abarca dos aspectos. Primero: no finjas lo que no eres. No digas que te gusta lo que no te gusta, que haces lo que nunca haces, etc. sólo para ser como crees que tu novia o novio espera que seas. Descubrirá tu engaño al casarse, y puede ser motivo para separarse. Sé tú mismo, tú misma. Si no es compatible contigo, ni modo, no fuerces las cosas, ya encontrarás a quien lo sea. Recuerda que “siempre hay un roto para un descosido”. Y, segundo: no seas infiel. La infidelidad en el noviazgo es motivo para terminar la relación, porque los novios infieles, suelen ser cónyuges infieles.
3. NO querer cambiar al otro
Hay quien piensa: “mi pareja tiene esta forma de ser, o este hábito, o este vicio que no me agrada, pero yo la voy a cambiar”. Es una falsa expectativa. La gente no suele cambiar. El introvertido nunca se volverá extrovertido; la parlanchina no sabrá quedarse callada; el novio que nunca se acomide a ayudar será un marido haragán; la novia desaliñada será una esposa de bata y pantuflas. Y las características que te molestan en el noviazgo, en el matrimonio pueden aumentar y resultarte intolerables. O le aceptas como es, o no te cases.

4. NO justificar lo injustificable
Si en el noviazgo, cuando se supone que están enamorados y desea complacerte, tiene desatenciones, te deja esperándole y no se disculpa; se la pasa viendo el celular, llega tarde, no te pregunta cómo estás, te calla, te critica, en el matrimonio será peor. No busques pretextos para justificar sus malas actitudes, busca mejor otra pareja.

5. NO violencia
Si en el noviazgo ya hay gritos, malos modos, insultos y hasta golpes, ¡hay que salir huyendo! Un novio que te levanta la voz, será un esposo que te levantará la mano; una novia que te humilla ante tus amigos, será una esposa que te humillará ante tus hijos. ¿A qué arriesgarse a casarse con alguien que puede poner en riesgo tu integridad y la de tu familia?

6. NO relaciones sexuales
El sexo es fabuloso. Decir esto parecería razón para practicarlo en el noviazgo, pero es justo lo contrario: puede hacer que una pareja crea que son compatibles, cuando en realidad sólo lo son en la cama. Un amante habilidoso no necesariamente es un buen esposo. Y hay muchos momentos en el matrimonio en que no será posible tener relaciones sexuales, así que si el sexo es lo único que los une, su relación irá a pique.

Una amiga me contó que su hija fue a confesarse de haber tenido relaciones sexuales con su novio, y el padre le dijo: “si se aman, no es pecado”. Sorprende semejante respuesta, porque Jesús menciona, en la lista de maldades que manchan al hombre, la fornicación, es decir, la relación sexual fuera del matrimonio (ver Mc 7, 14-23). La relación sexual está pensada para ser una donación total entre esposos que prometen, con la gracia de Dios, amarse toda la vida. No hay que banalizarla adelantándola, ni arriesgarse a un embarazo no deseado. Y, sobre todo, no hay que olvidar que para unos novios católicos tener relaciones sexuales pre-matrimoniales no es algo que alguien pueda autorizar por encima de la Palabra de Dios y de la Iglesia, que enseñan que es pecado (ver Catecismo de la Iglesia Católica #1755; 1852; 2353).

7. NO desoír opiniones y consejos
Por tener una visión desde fuera, puede suceder que tus familiares y amigos capten actitudes de tu pareja que tú no has percibido. “ay, mijita, tu novio toma demasiado”, “ay, hijo, ella trata muy feo a su mamá”, “oye, amiga, como que tu novio es ojo alegre, lo he visto coqueteando…”; “híjole carnal, me late que esa chava sólo te busca por tu dinero, se la pasa haciéndote gastar…”; “uy, le vi fumando mariguana”. Presta atención, no cierres los oídos. En los procesos de declaración de nulidad matrimonial, suelen preguntar cuál era la opinión de quienes rodeaban a los novios. Y es casi seguro que hubo muchas críticas que fueron desoídas…

8. NO suponer, mejor preguntar
El noviazgo es un tiempo para conocerse, para hablar, hablar y hablar de todos los temas habidos y por haber, para preguntar. Muchos matrimonios se rompen porque no descubrieron a tiempo que pensaban muy distinto: “¡creí que sí querías tener hijos!”; “¡no pensé que te molestara que trabaje!”; “¡no sabía que tu mamá vendría a vivir con nosotros!”. Más vale dialogar que lamentar.

9. NO dejar de considerar a la familia
No sólo hay que fijarse en la pareja, sino en su familia. ¿Cómo es?, ¿cómo se llevan sus miembros entre sí?, ¿Cuáles son sus valores? Recuerda que muy probablemente tendrás que convivir con ellos en Navidad, año nuevo, cumpleaños, aniversarios, algunos fines de semana, etc. Sus papás serán abuelos de tus hijos, y tus cuñados, sus tíos; querrán pasar tiempo con ellos, ¿qué clase de ejemplo les darán? ¿Es ésta la familia a la que quieres pertenecer?, ¿o vas a discutir y a pelearte cada vez que tu cónyuge la quiera ver?

10. NO sólo buscar “que te haga feliz”
Muchos se casan pensando: “ésta me hará feliz” (porque es bonita y puede lucirla en las fiestas de la oficina, o porque cocina rico, o es hacendosa), o éste me hará feliz, (porque es tan guapo que sus amigas la envidiarán; o porque gana tanto que podrá darle una vida de lujos). Buscan la pareja que los haga felices. Pero si la bonita se pone fea o se enferma, al guapo le sale panza, o pierde la chamba, ya no “hace feliz”, es hora de descartarlo.

La motivación para casarse no debe ser “que me haga feliz”, sino “quiero hacerle feliz”. Y qué mayor felicidad que santificarse mutuamente para llegar al cielo. Si tanto él como ella dicen: “le amo tanto que quiero dedicarme a que sea feliz aquí y por toda la eternidad”, eso sí que con la ayuda de Dios, se puede lograr pase lo que pase, en la salud y en la enfermedad, en lo próspero y en lo adverso, hasta que la muerte los separe en este mundo y puedan reencontrarse en la vida eterna para siempre.

Cortesía de nuestra página hermana, Blog Convertidos Católicos-Religion en Libertad


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10 Razones por las que soy Católico


10 RAZONES POR LAS QUE SOY CATÓLICO
Por: Sebastian Campos

El mejor argumento para defender la fe, es nuestra propia vida.

Ser Católicos es ser parte de una historia de amor que aún no termina de escribirse.

Seguramente, dentro de tus actividades de apostolado, te han preguntado por qué eres católico. Te ha tocado defender a la Iglesia, incluso de otros católicos, que no están muy convencidos de estar en el lugar correcto.

Muchas veces ese esfuerzo por “convencer” y por dar argumentos para creer, se convierte en una pelea proselitista, en donde pareciera ser que el objetivo es hacer que más personas formen parte de nuestro grupo, y que al mismo tiempo, dejen de irse a otros grupos, como si se tratara de una competencia de quien tiene más gente en sus reuniones.

Creo firmemente que el mejor argumento para defender tu fe, es tu propia vida. Por eso es importante que recuerdes y tengas presente el por qué eres católico y lo que implica serlo. Te cuento un poco por qué yo soy católico:

1. Porque somos la Iglesia fundada por Jesús

Desde los días de Jesús hasta nuestros tiempos, existe una sucesión apostólica ininterrumpida. Es decir, los primeros discípulos formaron a sus propios discípulos y estos a otros de forma ininterrumpida hasta nuestros días. Por eso somos la Iglesia católica, apostólica, romana; porque heredamos la enseñanza de los apóstoles de forma directa. No solo se trata de una “marca registrada” que desacredita a todo lo demás como si se tratara de copias pirateadas de menor calidad, sino que defendemos con orgullo y amor, el ser la Iglesia que Jesús fundó sobre Pedro, para dar testimonio a todo el mundo de su amor y continuar su tarea. Somos sus enviados directos, representantes de su amor y misericordia.

2. Porque son ridículos los requisitos para entrar al grupo

Básicamente el perfil de ingreso y requisitos para entrar al grupo consisten en que no hay requisitos. En efecto, la ausencia de todo lo que teóricamente se espera de un creyente es justamente aquello que el Señor prefiere al momento de escoger a sus predilectos. La creencia popular, que bordea la línea del prejuicio colectivo, hace creer a la sociedad que para ser católico hay que tener una vida intachable, inmaculada, sin falta ni error. Por eso es común escuchar expresiones del tipo: « primero voy a ordenar mi vida y luego me acercaré a Dios» o bien nos dicen a nosotros, los que hacemos apostolado tú que estás más cerca de Dios, pide por mi», ¡cómo si hubiera algo que les impidiera tener acceso a Dios y a su amor! Sin duda que esa es nuestra aspiración e ideal, luchamos a diario por alcanzar la santidad y seguir los pasos de Jesús, pero Él mismo nos dejó claros quienes eran sus favoritos y expresó decenas de veces con sus actos sobre qué personas tenía puesta su mirada, deteniéndose a hablarles, enseñarles, sanarlos y acompañarlos.

Son los frágiles, los débiles, aquellos marginados de los grupos importantes, los que pecan una y otra vez, los confundidos, los que tienen fe pero no forman parte del grupo de los sabios. Todos aquellos que aparentemente quedan fuera, justamente son los que cumplen con todo lo necesario para entrar al grupo.

3. Por la gracia sobrenatural de los sacramentos

Aunque Dios no necesita de ver, tocar y sentir; nosotros sí. Somos por naturaleza, seres “sacramentales”, es decir, necesitamos visibilizar aquello que es inmaterial; no porque nos falte fe, sino porque nos ayuda a comprender los misterios y a vivirlos. Los sacramentos son eso, una expresión visible a través del servicio de la Iglesia, de una gracia invisible que Dios nos quiere dar y que ha dejado como regalo para la humanidad. En este sentido, Dios ha dispuesto y ordenado que vivamos sacramentalmente, que practiquemos los sacramentos y que los administremos como Iglesia. Por eso bautizamos, confirmamos; por eso nos acercamos al sacramento de la reconciliación, por eso recibimos su Cuerpo y su Sangre en la Eucaristía.

Pero esto no es solo una representación simbólica. Es Dios real y vivo actuando de forma sobrenatural en las vidas de cada uno de nosotros. Los Sacramentos infunden en quienes los viven, una gracia especial, que nos capacita, fortalece y anima a perseverar en nuestra vida cristiana. Es Dios mismo quien se relaciona con nosotros de forma tangible. Insisto en que no es un signo o una representación, nosotros no hacemos como si Dios se acercará a nosotros, realmente se acerca, a tal punto que podemos masticarlo, que forma parte de nosotros mismos, que entra en nuestra vida de forma real. ¿Dónde más vas a poder recibir a Jesús de esta forma?

4. Porque es un lugar para los heridos, cansados y erráticos

Como ha predicado el Papa Francisco más de una vez, la Iglesia tiene que ser un hospital de campaña y ciertamente lo es. Un lugar donde podemos acoger a aquellos que el camino ha herido, aquellos que vienen sufrientes porque la vida los ha tratado con dureza, un lugar que sabe acompañar a quienes les toca experimentar la enfermedad, la pobreza y el abandono. No pienses solo en el clero y las cosas que ocurren dentro de la Misa. La Iglesia Católica es mucho más que Misas. Somos la organización mundial más grande en cuanto a ayuda a personas desfavorecidas; sean pobres, enfermos, perseguidos, refugiados, niños, jóvenes, adultos mayores. Solo piensa en una situación que afecte la dignidad de las personas y ahí encontrarás una institución dependiente de la Iglesia que se hace cargo.

Pero no solo para casos extremos. Las comunidades y grupos son espacios de acogida, de encuentro amoroso y abrazo acogedor para todos aquellos que vienen cansados y abatidos.

5. Porque creer en Jesús es una forma de creer humanizante

Nada de cosas astronómicas. Nada de cosas imaginarias e intangibles. Nada de cosas mitológicas y fantasiosas. Nuestro Dios se hizo hombre y de esta forma convirtió todo lo humano en una experiencia espiritual. No hay que mirar lejos para encontrar a Dios. Como dice San Pablo, sea que comamos, bebamos o cualquier cosa que hagamos, podemos hacerla para gloria de Dios (cf 1 Corintios 10, 31), por lo tanto toda la experiencia humana, incluidas las alegrías y el dolor, son al mismo tiempo experiencias espirituales, que el mismo Dios ha vivido y que ha llenado de profundidad y significado.

Nuestra cotidianidad está llena de la presencia de Dios para poder tener una relación con Él, solo basta desearlo y disponerse. Todos los aspectos de nuestra vida son un espacio para el encuentro con Dios, y si bien se nos invita a participar de celebraciones litúrgicas y actividades explícitamente espirituales, cocinar, estudiar, trabajar e incluso descansar, son oportunidades que Dios mismo nos ha dado para dejarse encontrar y llenarnos de sí.

6. Porque experimentamos el perdón de Dios de forma real, no solo simbólica

Pedir perdón de por sí es un acto valiente y noble de parte de quien ha ofendido y dañado. Pero muchas veces nos cuesta sentir que somos realmente perdonados; de hecho nos cuesta sentirlo cuando le pedimos perdón a alguien de carne y hueso, mucho más complejo aún cuando nos relacionamos con Dios. Gracias al sacramento de la reconciliación, tenemos la certeza de ser perdonados por Dios. Esto es único de la Iglesia católica y es un regalo del cual disfrutamos de forma gratuita. Jesús dejó a sus apóstoles el poder para perdonar los pecados. De ahí la importancia de la sucesión apostólica, pues ese atributo de los apóstoles no se ha perdido, sino que nos acompaña hasta el día de hoy, en donde recibimos la misericordia de Dios y literalmente nuestros pecados nos son perdonados.

7. Porque es distinto enfrentar la vida comunitariamente

No estás solo. Y es incomprensible que un cristiano experimente el abandono y la soledad si forma parte de una comunidad. Nuestra fe no es una fe individualista, no perseguimos solamente el ser mejores para superarnos a nosotros mismos o el ayudar a otros para satisfacer nuestras propias necesidades de reconocimiento. Por lo tanto, aunque irse de retiro, encontrarse profundamente con uno mismo y revisar la propia vida, son cosas importantes; solo cobran valor cuando vivimos esas experiencias junto a otros. El ser “católicos” es un adjetivo, somos universales, es decir, todo el mundo es nuestro hermano. No solo responde a que compartimos la misma liturgia en Chile, Perú, Inglaterra o Japón, sino que sabemos que tenemos hermanos espirituales en todos lados. Donde sea que vayas, encontrarás un católico. No estás solo.

8. Porque nunca más estoy solo, todo el cielo está conmigo

La vida no se acaba con la muerte física. Ángeles, santos, tus familiares y amigos difuntos, todos ellos son Iglesia también y los católicos hemos seguido las instrucciones de Dios al respecto y nos relacionamos con ellos. No hay momento del día ni lugar en el planeta en que estés sin la compañía espiritual de otros hermanos nuestros, de ángeles enviados por Dios y del mismo Dios Trinidad.

Lamentablemente otras denominaciones religiosas no saben como resolver esto y han creado un abismo que los separa del cielo, convirtiéndolo en una dimensión paralela, que nunca toma contacto con aquellos que aún estamos en el mundo. Nosotros en cambio, experimentamos la comunión de los santos que nos acoge y trae el cielo a nuestro alcance para abrazarnos y darnos un adelanto de aquello que Dios Padre tiene preparado para nosotros.

9. Porque ser lo imperfecto y frágil del grupo es lo más hermoso

Jesús usa la imagen de la vid y los sarmientos, es decir del árbol y sus frutos. Nos gustaría ser esas uvas seleccionadas, de finas cepas con las que se hace el mejor vino, en cambio, muchas veces somos esas uvas caídas al suelo, pisoteadas, otras veces medio amargas o pasadas de tiempo y convertidas en pasas. Somos la “santa” Iglesia católica pero no por nuestros méritos, sino porque quien la fundó, Jesús, es Santo. Él, conociendo nuestra imperfección y fragilidad humana, nos amó y nos ama y nos escogió como su esposa, como el amor por quien entrega su vida.

Si bien experimentamos como institución constantemente el dolor de las caídas, los errores y el pecado, y sabemos a conciencia que aquellas cosas que vivimos individualmente se proyectan también en forma macro a toda la Iglesia, tenemos la certeza de que esa imperfección, no nos aleja de Dios ni nos hace incompatibles con Él. Al contrario, no pretendemos ser una organización perfectamente peinada y de ropa siempre impecablemente planchada, mas, nos vemos a nosotros mismos como una obra hecha con amor por Dios, que acoge esta imperfección humana para amarla. Esto, alivia la carga, pues sabiendo que no lo podemos todo por nosotros mismos, podemos recibir de mucho mejor forma el llamado amoroso de Dios.

10. Porque la experiencia de miles de años nos ayuda a comprender mejor la voluntad de Dios

Muchas veces se critica a la Iglesia de rígida, anacrónica y que eso la convierte en una institución que no está acorde a los cambios sociales. No obstante, la Iglesia si va evolucionando, va discerniendo los signos de los tiempos, va volviendo a revisar las Escrituras y las enseñanzas de Jesús, de los profetas y de los Santos. Es por eso que podemos leer enseñanzas de santos y otros personajes reconocidos de la historia de la Iglesia, que con el pasar del tiempo se han ido reinterpretando. Esto no aplica para los Dogmas, pero sí para la vida de los cristianos y la práctica de la fe. Años de errar y acertar, de rezar y discernir comunitariamente, de volver a estudiar los textos Sagrados, nos permiten comprender de mejor manera la voluntad de Dios y ayudar a otros a acercarse a Él.

Lo que creemos no es solo una lista de cosas que se le ocurrieron caprichosamente a un puñado de hombres en el primer siglo, sino que es fruto de una historia de amor; es por eso que lo que creemos, celebramos y vivimos, responde a un proceso.

Ser Católicos es ser parte de una historia de amor que aún no termina de escribirse.

Bendiciones!

Este artículo fue publicado originalmente por nuestros aliados y amigos:


http://es.catholic.net/op/articulos/65251/10-razones-por-las-que-soy-catolico.html


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10 Cosas que un Católico debe saber sobre la doctrina protestante de "Sola Scriptura"


10 COSAS QUE UN CATÓLICO DEBE SABER SOBRE LA DOCTRINA PROTESTANTE DE “SOLA SCRIPTURA”

¿SABEMOS QUÉ DECIR CUANDO UN PROTESTANTE NOS DESAFÍA A CONFRONTAR LAS CREENCIAS SOBRE LA BIBLIA?
Por: María de los Ángeles Pizzorno

Muchas veces los católicos nos enfrentamos a miembros de las Iglesias Protestantes al abrir la puerta de nuestra casa a quienes nos visitan para “evangelizarnos”. Es pues útil que sepamos algunos de los puntos en los que diferimos.

Y la “sola scriptura” es una diferencia importante entre católicos y protestantes, porque los protestantes dicen que solamente la Biblia tiene autoridad para la fe y la práctica del cristiano, y por ese lado ven con buenos ojos el “pieletrismo”.

Esta noción de Lutero creó el mayor cisma del cristianismo, resultó ser tan divisiva que hoy solamente en EE.UU. hay más de 70 mil denominaciones protestantes. ¿Entonces de que “sola scriptura” estamos hablando? ¿No será de algo parecido de lo que Jesús acusaba a los fariseos que pedían a la población que hiciera algo que ellos no hacían?

1 – CÓMO COMENZÓ LA HISTORIA DE LA “SOLA SCRIPTURA”

Los Reformadores Protestantes, al separarse de la Iglesia Católica, se afirmaron en la Biblia como la única fuente de las verdades de la fe, y declararon que para entender su mensaje sólo era necesario leer las palabras del texto. Es lo que se llama la teoría protestante de la “Sola Scriptura”.

¿Qué significa esto? Pues significa dejar estática en el tiempo la interpretación y la especificación de lo que ha dicho Dios en un libro sagrado pero resumido, limitando toda su Revelación a lo largo de la Historia de la Salvación, sólo a lo que surge como primera impresión de lo escrito en un libro, la Biblia, que si bien es Palabra Revelada y como tal base firme para vivir nuestra Fe, no puede encerrar todo lo que Dios tiene que decirnos. Esto, nosotros los católicos lo sabemos.

Buena parte de lo expresado en la Biblia ha sido ‘meditado’ y estudiado en estos 2000 años y cada vez aparecen nuevas interpretaciones enriquecedoras que obedecen a la acumulación de sabios meditando los textos.

¿Y por qué lo sabemos? Vayamos por partes.

Eliminando suspicacias y contradicciones inexistentes

Los protestantes muchas veces nos acusan de tener una fe no inspirada en la Biblia, y nos quieren hacer caer en contradicciones que no son tales.

Debemos dejar bien en claro que la Sagrada Biblia es para nosotros, los católicos, sagrada. La Palabra de Dios está en la Biblia y lo creemos firmemente.

Prueba de ello es que, en nuestras celebraciones Eucarísticas se leen varios textos de la Biblia: dos del Antiguo Testamento, el primero de Génesis o los Profetas, etc., y un Salmo. Los otros dos son una carta de San Pablo o algún otro de las primeras comunidades y finalmente, y de pie, el Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo. Vaya esto para aclarar dudas que no deben existir.

¿Dónde está el problema entonces?

La diferencia principal es que la Iglesia Católica se sabe poseedora, por mandato y vocación, del Depósito de la Fe. Esto significa, ni más ni menos, que debe ejercer la custodia celosa de toda la Revelación: la escrita, y la oral.

Para los católicos, la Revelación Divina no se limita a la Biblia, sino que hay en la Historia de la Salvación, una riquísima Tradición Apostólica que la explica, la complementa y la enriquece.

2 – LUTERO AGREGÓ EN LA BIBLIA LA EXPRESIÓN “SOLA SCRIPTURA”

Podemos encontrar la raíz de esta afirmación en Martín Lutero, que agregó por su cuenta la Palabra “solamente” a su traducción de Romanos 3:28, porque ese versículo contradecía su enseñanza de “Sola Fides” (Sólo la Fe), de modo que el versículo transformado por Lutero, pasó a decir lo que no decía originalmente: “Porque pensamos que el hombre es justificado por la fe solamente… sin las obras de la ley” (NdE: la palabra “solamente” no está en el texto bíblico original).

“Sola Fides” fue, junto con “Sola Scriptura” y “Sola Gratia” (Solo la Gracia), las tres “solas”, instauradas por Lutero y aceptadas por los otros reformadores como Calvino, Zwinglio, Knox, etc.

Sin embargo, de manera perversa, omiten lo que directamente dice la Carta de Santiago 2: 17-18

“Lo mismo pasa con la fe: si no va acompañada de las obras, está completamente muerta. Sin embargo, alguien puede objetar: «Uno tiene la fe y otro, las obras». A ese habría que responderle: «Muéstrame, si puedes, tu fe sin las obras. Yo, en cambio, por medio de las obras, te demostraré mi fe»”.

Con “Sola Scriptura”, Lutero quiso significar que “la Palabra escrita de Dios es la única regla de fe infalible para el creyente”. Y hasta el día de hoy esta afirmación de que la Biblia es única fuente para la enseñanza de la doctrina y de la moral es un dogma protestante.

Esto, que no deja de ser una “tradición humana”, deja de lado arbitrariamente y sin ninguna base bíblica, la riquísima Tradición Apostólica que es patrimonio de “toda” la cristiandad y de la que la Iglesia Católica es responsablemente guardiana.

3 – NO HAY FUNDAMENTOS BÍBLICOS REALES

Se debe entonces establecer con total certeza, el hecho de que ni siquiera los fundamentalistas protestantes pueden encontrar en la Biblia un solo texto que sirva de base real para la afirmación de esta tesis.

Lo único más cercano es la Segunda carta de San Pablo a Timoteo 3: 16-17

“Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el siervo de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra”.

Los católicos, estamos totalmente de acuerdo con esta afirmación, la Escritura está inspirada por Dios y es “útil” para enseñar, etc., pero, tengamos presente que en este versículo no se encuentra la palabra única o suficiente, que avalaría la tesis de Sola Scriptura.

San Pablo ha aplicado la palabra “suficiente” en otras cartas, como en la segunda a los Corintios, en donde la emplea para referirse a la Gracia. Pero él, conociendo esa palabra, y pudiendo usarla, solo dijo “útil”. O sea que aquí el Apóstol de ninguna manera quiere afirmar que la Escritura sea la única fuente para “enseñar, reprender, corregir, etc.”

4 – EN LA PRÁCTICA ES IMPOSIBLE BASARSE EN LA “SOLA SCRIPTURA”
Vayamos más atrás, al Antiguo Testamento. Antes, durante y después de los tiempos de Moisés, no existía la palabra impresa.

Entonces, ¿cómo pudo el pueblo elegido obedecer la Palabra de Dios, cuando sólo existía la tradición oral? Debemos aceptar como hecho histórico entonces, que la Palabra de Dios continuó transmitiéndose por siglos en forma oral y nunca fue restringida a la escrita.

Cuando los profetas del Antiguo Testamento y los apóstoles del Nuevo Testamento predicaron la salvación al creyente por medio de la palabra, esto fue inspirado por Dios y fue su mandamiento, no importando si después esta Palabra sería escrita.

Dios Todopoderoso, al enviar a Sus Profetas les decía: “Habla en mi nombre a este pueblo”, “Ve a tal lado y diles que…” Dios no decía “Escribe…”. En el único libro donde expresamente se dan -al Apóstol Juan-, órdenes de escribir es el Apocalipsis.

Haz lo que Yo Digo mas no lo que Yo Hago es la Máxima de los Protestantes

Tal como sucede en la Iglesia Católica, que encuentra en la Tradición oral Apostólica luz para entender pasajes de la Palabra escrita, les ocurre también a los protestantes, que a pesar de afirmar y defender su creencia en “Sola Scriptura”, en la práctica siguen aferrados a sus raíces, como forma de iluminación. Los Presbiterianos tienen la Biblia “más sus tradiciones calvinistas”, los Bautistas “agregan a la Biblia sus propias opiniones teológicas”. Los Luteranos, además de la Biblia, “se nutren de la enseñanza de Lutero”.

Esto lleva a que exista una infinidad de denominaciones protestantes, en discordancia unas con otras, algo que Cristo no nos dejó como misión.

5 – EL MANDATO DE CRISTO NO FUE NI ESCRIBIR NI ENDIOSAR UN LIBRO

Jesús predicando durante su vida terrena, estableció claramente su Iglesia, pero en ninguna parte dejó como mandato o misión para Sus Apóstoles, que escribieran un Libro con Su Palabra y Obra.

Esto es fundamental para los Católicos: Primero fue la enseñanza de Jesús, después fue la Iglesia, y recién después vino la “escritura” del Evangelio.

Jesús pasó Su autoridad a través de los Apóstoles de forma oral. Esto está absolutamente en contra de la creencia protestante.

Nuestro Señor Jesucristo dijo a sus apóstoles, que fueron los primeros obispos: “El que a vosotros escucha, a mí me escucha, y el que a vosotros rechaza, a mí me rechaza; y el que a mí me rechaza, rechaza al que me envió”. (Lucas 10:16).

Así que, todo aquel que quiera conocer la verdad de Jesucristo, tiene que encontrar a los Apóstoles, su enseñanza y tradición.

Para mayor claridad, la carta de San Pablo a los Efesios (2:20) nos dice que la Iglesia que Jesús fundó, fue

“edificada sobre los cimientos de los Apóstoles y los Profetas con Jesucristo mismo como piedra angular”

Y a los Gálatas (1: 8-9) les advirtió

“si nosotros mismos o un ángel del cielo bajara para anunciarles un Evangelio distinto del que os hemos anunciado, sea maldito”.

6 – LA TRASMISIÓN DEL MENSAJE HA SIDO HISTÓRICAMENTE VERBAL Y NO ESCRITA

Si retrocedemos en la Historia de la Salvación, nos pueden surgir otras algunas preguntas. Ya vimos que en el Antiguo Testamento la enseñanza se pasó por siglos y siglos de forma oral. No fue diferente después de la Ascensión de Cristo a los cielos.

Ahora bien, si durante la mayor parte de la historia, la mayoría de la gente no sabía leer y hasta el año 1450 en que se inventó la imprenta, no tuvo acceso a los libros, ¿de qué “Sola Scriptura” estamos hablando?

Investigando en la historia de los primeros siglos de la Iglesia, bien podemos razonar que, a pesar de que la mayoría de la gente que poblaba el mundo conocido entonces era analfabeta, fue no obstante, escrupulosamente evangelizada de forma oral, por medio de relatos, pinturas o imágenes talladas en los muros de las Iglesias. Esa era la llamada “Biblia de los iletrados”. El pueblo aprendía la Historia Sagrada por medio de los sermones y las imágenes talladas y pintadas en los Templos Católicos.

Porque, a pesar de que los protestantes creen que la Biblia “cayó un día del cielo como el maná”, la Iglesia Católica siempre se tomó en serio el mandato de Jesús de evangelizar y por siglos lo hizo como podía, o sea, de forma oral.

7 – LA “SOLA SCRIPTURA” NO TIENE BASES APOSTÓLICAS

Los católicos somos culpados sin fundamento por los hermanos separados por creer en lo que ellos llaman “doctrinas hechas por hombres mucho después de finalizada la Revelación”. Ellos afirman que sobre “esas doctrinas” no se había oído hablar en la Iglesia primitiva.

Sin embargo la interpretación y la discusión de lo que quiso decir Jesús cuando expresó determinada cosa es lo que se hizo desde siempre en el cristianismo; desde el primer día.

En cambio olvidan u omiten decir, que nadie había oído hablar de “Sola Scriptura” antes del siglo XVI, o sea antes de que Lutero la adoptara. Esto significa que, no sólo no puede ser probada a través de los textos bíblicos, sino que tampoco hay rastros de ella en ninguno de los escritos de la Iglesia primitiva.

“Yo sólo creo en la Biblia (aunque la Biblia no me dé la razón)”

Y es tan simple como eso. Leyendo el Evangelio, encontramos citas explícitas que dicen que no todo lo que hizo Jesús se encuentra escrito.

El Apóstol San Juan dice en su Evangelio:

“Hay además otras muchas cosas que hizo Jesús. Si se escribieran una por una, pienso que ni todo el mundo bastaría para contener los libros que se escribieran“. (Juan 21,25)

Y San Pablo en su Epístola a la Iglesia de Tesalónica escribe:

“Así pues, hermanos, manteneos firmes y conservad las tradiciones que habéis aprendido de nosotros, de viva voz o por carta.” 2Tes 2,15

He aquí dos expresiones apostólicas que no sólo no confirman la creencia en Sola Scriptura, sino que la invalidan, reafirmando que no todo lo que Jesús hizo está escrito y que hay que cuidar las tradiciones que van pasando de una generación a otra.

Por todo lo que hemos visto, podemos afirmar, -aunque ellos no lo acepten-, que todo el edificio del protestantismo, que asegura sólo basarse en la Escritura, no tiene fundamento, ya que no se puede demostrar con ningún texto bíblico que esa creencia sea bíblica.

Simplificar vanamente lo difícil puede resultar muy aventurado

La defensa de la creencia en la “Sola Scriptura” tiene su base principal en la idea de que la Biblia es lo suficientemente fácil de leer y entender como para ser comprendida por cualquier persona sencilla, lo que justifica su creencia en la interpretación privada de la Biblia.

Sin embargo, cualquier persona que haya leído la Biblia, por más instruida que sea, sabe que no es un libro de fácil comprensión. Puede ser algo muy engañoso hablar de sencillez. La Biblia es Palabra viva, Palabra de vida eterna, por lo cual se aplica a todos los tiempos. Si bien las enseñanzas básicas, como por ejemplo el Decálogo (los Diez Mandamientos), pueden parecer fáciles de entender, es evidente que la Biblia en su conjunto es un documento extremadamente complejo que requiere los conocimientos de teólogos, biblistas y lingüistas para ser entendida claramente.

Si esto no fuera cierto, ¿por qué los candidatos a pastores protestantes están obligados a concurrir al seminario para poder ser calificados como pastores? Cualquier creyente que supiera leer podría serlo.

8 - LA BIBLIA FUE COMPENDIADA POR LA IGLESIA CATÓLICA, NO CAYÓ DEL CIELO

Avanzando más profundamente en la investigación, aprendemos que la Biblia, tal como la conocemos y leemos hoy, no fue compendiada hasta el Siglo IV DC.

Aunque para los Protestantes, la Biblia un día apareció en sus manos, no se sabe cómo, en realidad llevó muchos años de estudios y muchas discusiones para optar -entre los manuscritos manejados por las distintas comunidades- cuáles serían los libros elegidos para el culto común.

Pero lo que para nosotros es tanto o más importante descubrir, es que -antes de que la Iglesia el siglo IV definiera el criterio que utilizaría para realizar la selección de libros destinada al culto- no se podía leer la Biblia, porque aún no existía como tal.

Entonces, y de acuerdo a estas premisas, debemos colegir que el criterio de autoridad de la Biblia es apostólico, no bíblico.

Después de muchas idas y venidas, finalmente fue en el Concilio de Roma del año 382, comandado por el Papa Dámaso I, cuando la Iglesia Católica instituyó el Canon Bíblico con la lista de 27 libros del Nuevo Testamento y 46 del Antiguo Testamento, éstos últimos traducidos del griego al latín por San Jerónimo (la Vulgata), por encargo del mismo Papa San Dámaso.

Esa fue, en la práctica, la primera Biblia en el sentido concreto y pleno de la palabra.

Posteriormente los Concilios regionales III de Hipona del 393, III de Cartago del 397 y IV de Cartago del 419, en los cuales participó San Agustín, aprobaron dicho canon.

Lutero impugnó ese canon, que fue aprobado definitivamente en el Concilio de Trento en el año 1546. Pero, lamentablemente, la biblia Protestante tiene menos libros que la católica.

9 – LOS PROBLEMAS REALES NECESITAN RESPUESTAS ADECUADAS

Mirando el presente, tal vez sería lícito preguntarse, por ejemplo, si la única fuente para la enseñanza y la instrucción moral viene de la Biblia, ¿cómo se supone que los creyentes de hoy podríamos estar preparados para responder a preguntas que surgen a partir de cosas sobre las cuales nunca antes se había escuchado y mucho menos en los tiempos bíblicos?

¿Cómo puede la Biblia instruirnos sobre importantes problemas actuales como la guerra nuclear, la anticoncepción artificial, la fecundación in vitro, la eutanasia, la reasignación de género, la modificación genética, la clonación o toda una serie de otros problemas modernos?

Sólo la vida y la autoridad dinámica del Magisterio de la Iglesia, llena del Espíritu Santo pueden tamizar los hechos y llegar a la enseñanza correcta, leyendo los sucesos de la Historia a la luz de la Palabra. Prueba de ello son las numerosas Encíclicas de los Papas, destinadas a echar luz sobre distintos temas relevantes en cada momento histórico.

Esto mismo hacen los protestantes, que interpretan la Biblia a la situación actual, por lo que sin admitirlo, están violando el principio predicado por ellos de “sola scriptura”.

10 – LA ‘SOLA SCRIPTURA ES UNA NOCIÓN DIVISIVA Y DE MALOS FRUTOS

“Para que sean Uno, Padre, como Tú y Yo somos Uno”

La aplicación rigurosa de la “Sola Scriptura”, y su directo pariente, la interpretación privada, no ha dado buenos frutos. Por el contrario, si bien existe una gran devoción en la grey protestante, el no tener una línea clara a la que aferrarse, ha llevado a miles de divisiones dentro del protestantismo.

Paradójicamente, debido a que no pudieron ponerse de acuerdo sobre la interpretación de la “sola scriptura” de la Biblia, aún desde el principio, los líderes protestantes comenzaron a separarse y a formar sus propias denominaciones. En Estados Unidos, la cantidad de denominaciones protestantes en el momento actual (2016) supera las 70.000.
Preguntas sin respuestas sobre lo divisivo del criterio

¿Cómo podría entonces la “Sola Scriptura” ser la base de la Iglesia de Cristo cuando conduce a tal división?
¿Cómo puede esta fragmentación ser compatible con el mandato de Jesús y con la profecía suya de “un solo rebaño y un solo Pastor”?
Por el capricho de un hombre, una enorme cantidad de cristianos se ve reducido en sus derechos de creyentes. Ellos se pierden los Sacramentos, que fueron instituidos por Jesús para todos sus discípulos y que nos proveen la Gracia Santificante, tan imprescindible para enfrentar los desafíos de la vida. Y se pierden el enorme gozo de pertenecer a una sola Iglesia, en vez de navegar solos en mares turbulentos.

Fuentes:

http://es.wikipedia.org/wiki/Damaso
https://bibliaytradicion.wordpress.com/6protestantismo/66discusion-sobre-sola-scriptura-
http://es.wikipedia.org/wiki/TradicionApostolica
www.apologeticacatolica.org/Tradicion/

Este artículo fue publicado originalmente por nuestros aliados y amigos:


http://es.catholic.net/op/articulos/62355/10-cosas-que-un-catolico-debe-saber-sobre-la-sola-scriptura.html


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10 ideas para mejorar tu relación con el Espíritu Santo


10 IDEAS PARA MEJORAR TU RELACIÓN CON EL ESPÍRITU SANTO
Por Fr. Ed Broom, OMV 

Permitámosle impregnarnos con Su Presencia y que tome total posesión de nuestras vidas 

El Santificador, el Paráclito, el Dedo de Dios, el Maestro Interior, el Don de Dones, la Tercera Persona de la Santísima Trinidad, el lazo de Amor unificando el Padre y el Hijo, el Abogado, el Amigo Secreto, el Dulce Huésped del Alma – todos estos títulos se le dan a la Tercera Persona de la Santísima Trinidad, el Espíritu Santo. 

Cuando San Pablo llegó a Éfeso en un viaje misionario, él le preguntó a alguna de las personas allí si habían recibido el Espíritu Santo. Su respuesta pudo ser vista incluso a la luz de nuestra situación presente como una falta de conocimiento de la fe en general y una falta de conocimiento del Espíritu Santo en particular: 

"Ni siquiera hemos oído decir que se reciba el Espíritu Santo". (Hechos 19,1-7) 

Nunca hemos vivido en un mundo con tanta información. Sin embargo, al mismo tiempo, nunca hemos vivido en un mundo con una confusión tan esparcida – ¡los efectos del pecado y de la Torre de Babel! 

Por lo tanto, queremos ofrecer un pequeño ensayo acerca de cómo podemos hacer que nuestro conocimiento, amor y amistad con el Espíritu Santo crezcan, tal a como dice el Catecismo de la Iglesia Católica acerca de Él – “¡El Don de Dones!” 

Recibamos libremente este Don en lo profundo de nuestros corazones, mentes, almas y entendimientos y permitámosle impregnarnos con Su Presencia y que tome total posesión de nuestras vidas. Un don o un regalo pueden ser recibidos o rechazados libremente. 

Abramos nuestros seres totalmente para recibir el más grande de los Regalos, ¡a Dios mismo! 

Esperamos que estas pequeñas sugerencias sean de gran ayuda para unirnos más con el Espíritu Santo. Estemos preparados y dispuestos a compartir el conocimiento que recibamos libremente. Si hemos recibido libremente, ¡demos libremente! 

A continuación encontrarán 10 puntos o ideas para mejorar su conocimiento, amor y docilidad al Espíritu Santo. 

1.- Cada día una Oración al Espíritu Santo. 

Aquí les dejo una que puede ser memorizada fácilmente: "Ven Espíritu Santo, ven a través del Corazón de María". 

Digan esta oración a menudo con gran fe y amor. Consecuentemente, el Espíritu Santo se manifestará más activamente en sus vidas. 

2.- Leer Hechos de los Apóstoles. 

Lean el libro de la Biblia que le sigue al Evangelio de San Juan y que le es atribuido a San Lucas, los Hechos de los Apóstoles. 

Este libro ha sido llamado “El Evangelio del Espíritu Santo”. Sean especialmente observadores de cuántas veces es mencionado el Espíritu Santo en esta obra maestra espiritual. Vean además las diferentes maneras en las que el Espíritu Santo trabaja en la Iglesia primitiva. 

Pueden incluso subrayar con un lápiz cada vez que el Espíritu Santo sea mencionado en el libro de los Hechos de los Apóstoles. 

Permítanle al Espíritu Santo entrar más de lleno en sus vidas al meditar la Palabra de Dios. 

3.- Tener el hábito de rezar Novenas. 

Una de las novenas más poderosas en la historia del mundo es precisamente la novena de la preparación para la venida del Espíritu Santo, el primer Pentecostés. 

Los Apóstoles oraron y ayunaron durante 9 días y noches en unión con la Santísima Virgen María. Luego ocurrió un extraordinario fenómeno: viento y fuego descendieron sobre las cabezas de los Apóstoles, transformándolos en fervientes amantes de Jesús, ¡listos para derramar su sangre por el bien de Su nombre! (Lee el capítulo 2 del libro de los Hechos). 

4.- Conocer los SÍMBOLOS del Espíritu Santo. 

Hay que conocer todos los símbolos que nos ha dado la iglesia para conocer mejor al Espíritu Santo. 

El Catecismo de la Iglesia Católica nos da varios de ellos: Fuego, Viento, Paloma. Viento, Agua y Aceite. También el Sello, un Dedo, una Lámpara. 

Los símbolos son realidades físicas que apuntan a una realidad espiritual más profunda (CCC 694 – 701) 

5.- Lean sobre el Espíritu Santo. 

Uno de los libros que recomiendo es "En la Escuela del Espíritu Santo" escrito por Jacques Philippe. 

Una obra de arte corta pero magnífica sobre el tema del Espíritu Santo, Philippe nos invita a buscar el camino de la santidad por medio del sencillo camino de la docilidad a las inspiraciones del Espíritu Santo. 

El Espíritu Santo, Santificador, nos quiere hacer santos, si le permitimos operar libremente en nuestras vidas. 

6.- Los Dones del Espíritu Santo 

Al momento del Bautismo recibimos los siete Dones del Espíritu Santo; luego el Sacramento de la Confirmación fortifica estos maravillosos dones. 

Conózcanlos; oren para que se actúen más vigorosamente en sus vidas. Su santificación y salvación depende de esta profunda unión con el Espíritu Santo y Sus Dones. 

7.- Los 7 Dones del Espíritu Santo 

Si sienten que deambulan en “Tierra de Nadie” con respecto a lo que son los Dones del Espíritu Santo, entonces esto les será de mucha ayuda. 

Traten de memorizarlos: Sabiduría, Conocimiento, Entendimiento, Consejo, Fortaleza, Piedad y Temor de Dios. 

De acuerdo a Santo Tomás de Aquino, el Doctor Angelical, la Sabiduría es el más grande de los dones del Espíritu Santo, que puede ser definido como deleitarse en las cosas de Dios. 

Si quieren, el Salmista resume el don de la Sabiduría con estas palabras concisas: 

"Gusten y vean cuán bueno es el Señor"(Salmo 34,9) 

8.- Los frutos del Espíritu Santo 

Tradicionalmente los frutos del Espíritu Santo son doce, aunque Santo Tomás de Aquino dice que estos no incluyen todo. 

Los siguientes son los doce frutos conocidos tradicionalmente: caridad (o amor), alegría, paz, paciencia, benignidad (o amabilidad), bondad, longanimidad (o gran coraje), fidelidad, mansedumbre, modestia, continencia (o auto-control), y castidad. 

Santo Tomás dice que cuando correspondemos a los Dones del Espíritu Santo y llevamos a cabo la voluntad de Dios en nuestras vidas, entonces experimentamos esta dulzura interior en nuestra alma, éstos son los frutos del Espíritu Santo. 

9.- Recuperar al Espíritu Santo. 

Una tragedia moral podría ocurrir en nuestras vidas: ¡caer en pecado mortal! Si se cae en el lodo del pecado mortal en nuestras vidas, nunca caigan en desesperación sino que confíen en Dios completamente. 

Al cometer pecado mortal, estamos expulsando conscientemente a la persona del Espíritu Santo de nuestras almas. 

Sin embargo, la Buena Nueva es ésta:¡CONFESIÓN! Al realizar una buena confesión con un sacerdote, entonces no sólo regresa la gracia de Dios a nuestra alma sino que ¡regresa el Espíritu Santo como Dulce Huésped de nuestra alma! 

10.- La Virgen María y el Espíritu Santo 

María tiene la relación más profunda y cercana con el Espíritu Santo después del mismo Jesús. 

La Inmaculada Concepción, en la cual Nuestra Señora fue preservada libre de toda Culpa Original desde el momento de su concepción en el vientre de su madre, fue obra del Espíritu Santo. 

La Concepción Virginal de Jesús en el vientre de María fue por obra y gracia del Espíritu Santo. 

El nacimiento de la Iglesia en el primer Pentecostés cuando el Espíritu Santo descendió sobre los Apóstoles en lenguas de fuego, sucedió en presencia de Nuestra Señora. 

Sus poderosas oraciones facilitaron la venida del Espíritu Santo y el advenimiento de la Iglesia Misionera. 

Nuestra Señora tiene una relación íntima y profunda con la Santísima Trinidad.Ella es la Hija de Dios Padre, la Madre de Dios Hijo y la Esposa Mística del Espíritu Santo. 

Por esta razón San Luis de Montfort expresó en estas palabras de gran entusiasmo: 

"Aquellos que aman a María, el Espíritu Santo se lanza a Sí mismo en estas almas", 

Que Nuestra Señora nos obtenga un Pentecostés renovado y una poderosa infusión del Espíritu Santo. 

"Ven Espíritu Santo, ven a través del Corazón de María". 

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