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¿Conoces bien a esa persona con quien te casaste?


¿CONOCES BIEN A ESA PERSONA CON QUIEN TE CASASTE?
Por Álvaro Molina

La inmensa mayoría de las parejas se casan muy enamorados. O por lo menos eso piensan. Tienen su luna de miel, algunos viajan, otros prefieren quedarse en casa. Pero luego de unos meses comienzan a aparecer rasgos en ella o en él, que a veces sorprenden, porque son rasgos que no estaban ahí antes. Podemos decir que, a pesar de estar casados, aún no se conocían. Esto es algo que ocurre principalmente cuando no invitamos a Jesús a ser parte del matrimonio.

En San Mateo 1,25 podemos leer acerca un esposo que aún no conocía a su esposa, hasta que Jesús entró en sus vidas: «Y no la conocía hasta que ella dio a luz un hijo, y le puso por nombre Jesús.» San José, el esposo de la virgen María y padre adoptivo de Jesús, aún no conocía a su esposa. Fue hasta que Jesús nació que San José comenzó a ver quién era su esposa en verdad.

A pesar de recibir varios avisos del Señor, en sueños, San José en verdad no tenía idea de quién era su esposa antes de que naciera Jesús. Él creía ser un carpintero, casado con una muchacha de Nazaret, que había quedado embarazada de forma milagrosa, sin intervención de varón alguno. Quizás San José pensó que al nacer el niño, tal vez un grupo de ángeles vendría a llevarse al bebé y con eso concluiría aquel episodio. Pero ya sabemos que la historia no ocurrió de esa manera.

Fue hasta después del nacimiento de Jesús que San José empezó a ver por dónde iba a continuar todo aquello. Primero llegaron unos pastores contando cómo los cielos se habían abierto y unos ángeles les habían avisado del nacimiento del niño. Aquella historia extrañó a todos, pero a San José debió llamarle más la atención que aquellos pastores habían llegado hasta donde ellos, para adorar al niño (San Lucas 2,1-18). Como todo buen hebreo, San José seguramente sabía que la adoración es solamente para Dios. Sin embargo ahí estaban los pastores, adorando al niño, de quien el ángel le había revelado que era obra del Espíritu Santo.

Ahí San José empezó a ver que María, su esposa, no era simplemente una jovencita campesina de Nazaret, sino que la madre de un niño que era más que solamente humano. Pero aquello no paró ahí. La siguiente visita ya no fue de humildes pastores, sino que de hombres venidos de lejanas tierras, cargados con presentes. Y no se trataba de presentes cualquiera, sino que de oro, por tratarse de un rey, incienso, por ser Dios, y mirra, por su naturaleza humana. Los magos de oriente llegaron buscando al niño (San Mateo 2,11). Al igual que los pastores, lo encontraron con su madre, y ahí presentaron sus ofrendas y le adoraron.

Sólo Dios sabe qué otros eventos similares ocurrieron en Belén, con gente adorando al niño. Pero con solo esos dos seguramente fue suficiente para que San José conociera mejor a su esposa, para que viera que ella no era una mujer común y corriente, sino que la madre del Hijo de Dios. Seguramente San José vio que ella no se había convertido en diosa al ser la madre de Dios Hijo, pero le quedaba claro que ella era sumamente especial, que ella era la escogida de Dios Padre, el vaso colmado de gracia, inmaculado, de donde nacería el Mesías.

También el propio San José llegó a conocerse mejor en su papel de esposo. Él logró ver que no era solamente un carpintero casado con una joven campesina de Nazaret, sino que en verdad era el esposo de la Kejaritomene, la Llena de la Gracia de Dios, y además el padre adoptivo del Hijo de Dios.

¿Y cómo fue que San José llegó a conocer todo eso? Fue por medio de Jesús. Jesús tuvo que ser parte de aquel matrimonio para que San José finalmente pudiera conocer plena y verdaderamente quién era él y quién era su esposa, la virgen María.

Si estás por casarte, o si ya te casaste, ¿realmente conoces a esa persona con quien vas a compartir tu vida? ¿Esa persona realmente sabe quién eres tú? Conocerse plena y verdaderamente les llevará a los cónyuges toda una vida. Habrá muchas gratas sorpresas, y tal vez haya otras no tan gratas, aunque todo será parte del proceso de conocerse. Pero toda pareja de esposos que quiera realmente conocerse a plenitud necesita invitar a Cristo a su matrimonio. De la misma manera que la presencia viva de Cristo, en el matrimonio de María y José, ayudó a que el esposo conociera verdaderamente a su esposa, de esa misma forma la presencia de Cristo, en cada matrimonio, hará que los esposos se conozcan plenamente.

Inviten a Jesús a sus matrimonios. Si aún no se han casado, invítenlo a sus noviazgos. Jesús es la forma más segura para que los novios o los esposos lleguen a conocerse bien, plenamente, verdaderamente. Si ya están casados, procuren ir a visitar a Jesús en la santa eucaristía, o en el santísimo sacramento. No permitan que la última vez que vean a Jesús sea en la misa del casamiento, y de ahí ya nunca más. Si aún no se casan, vayan juntos a la santa eucaristía. Vayan juntos a visitar a Jesús sacramentado. Invítenlo a participar en su noviazgo, para que la bendición de tener a Jesús en esa etapa les acompañe también en el matrimonio.

Sigamos el ejemplo de la familia de Nazaret. Invitemos a Jesús a participar en cada etapa de nuestras vidas. Si damos en llamarle Señor, dejémosle gobernar nuestras vidas, ya que Él sabe qué es lo mejor para nosotros.


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¿Sabías que el pelícano simboliza a Cristo y la Eucaristía?


¿SABÍAS QUE EL PELÍCANO SIMBOLIZA A CRISTO Y LA EUCARISTÍA? 

Pie pellicane, Iesu Domine, Me immundum munda tuo sanguine. Cuius una stilla salvum facere Totum mundum quit ab omni scelere.

Señor Jesús, Pelícano bueno,límpiame a mí, inmundo, con tu Sangre,de la que una sola gota :puede liberar de todos los crímenes al mundo entero. (Adoro te devote, Santo Tomás de Aquino). 

Los primeros cristianos vivían en medio de una sociedad pagana y hostil. Los perseguían, los encarcelaban y se los condenaban al destierro o a la muerte. Como no podían profesar abiertamente su fe, se valían de símbolos que pintaban en los muros de las catacumbas y, con mayor frecuencia, grababan en las lápidas de mármol que cerraban las tumbas; era una forma de decir que ahí se encontraba un cristiano. 

El pelícano es un animal poco estético y si se lo compara con la fuerza y la agilidad de un águila o un león, por ejemplo, hasta puede parecer ridículo. Pero la comparación con Jesucristo que hicieron los primeros cristianos, no se basaba en esos primeros aspectos, si no en la belleza y la nobleza de su corazón: Cuando sus crías nacen, los pelícanos, al igual que todos los animales, tienen que buscar comida para alimentarles. Antiguamente se creía que si el pelícano adulto no encontraba comida para sus crías, en vez de abandonarlas, les daba de comer de su propia carne. De esta forma, la gran ave se abría el pecho con su pico para alimentar a sus crías con su sangre y con trozos de su propio cuerpo. Ellos comprendían que sacrificaba su vida para que sus hijos pudieran vivir. He ahí la gran similitud con Cristo que ofreció su Cuerpo y su Sangre para la salvación del hombre. Al igual que las crías del pelícano no podrían vivir sin la carne que se les da, así también nuestra alma no podría vivir sin el alimento de la Eucaristía. 

Tiempo después, se supo que el pelícano tenía bajo el pico una especie de bolsa, donde colocaba los pescados. Cuando regresaba a su nido, apoyaba enérgicamente el pico contra el pecho para sacar las provisiones de comida para sus crías. Los antiguos, al observar este procedimiento imaginaron que el ave se lastimaba a sí misma para alimentar los pequeños pelícanos hambrientos. De todas formas, es una hermosa imagen de lo que significa la Eucaristía para los católicos y aún hoy es un símbolo cristiano muy fuerte, símbolo de piedad y sacrificio, la más alta expresión del amor humano y divino. 

Fuente: Blog “En todos los medios”


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¿Conoces el significado de los regalos que ofrecieron los Reyes Magos al niño Jesús?



¿CONOCES EL SIGNIFICADO DE LOS REGALOS QUE OFRECIERON LOS REYES MAGOS AL NIÑO JESÚS? 

Melchor entrega la mirra. La mirra es una sustancia rojiza aromática que es común en medio oriente y Somalia. Era muy valorada en la antigüedad para la elaboración de perfumes. La mirra es el símbolo del hombre, representa la humanidad de Jesús. 

Gaspar entrega el incienso. El incienso es una preparación de resinas aromáticas vegetales, a las que se añaden aceites de forma que al arder desprenda un humo fragante y un olor característico. El incienso en el símbolo de Dios, representa la divinidad de Jesús. 

Baltasar entrega el oro, el más precioso de los metales. El Oro es el símbolo del Rey, representa que Jesús es Rey del Universo, nuestro verdadero Rey. 

Cada 6 de enero se celebra el conocido Día de los Reyes Magos: Melchor, Gaspar y Baltasar, aquellos tres hombres que visitaron al niño Jesús a pocas horas de nacido guiados por una estrella para adorarlo y llevarle tres regalos: oro, incienso y mirra. 

Según lo cuenta la historia, se ha hablado sobre los magos de Oriente que visitaron al hijo de Dios: Melchor, Gaspar y Baltasar, reyes de países lejanos a quienes el Espíritu Santo les mostró el camino a Belén por medio de una estrella para llegar al pesebre donde se encontraba el niño Jesús luego de su nacimiento. 

En el libro de Mateo 2,2 las Santas Escrituras cuentan que los magos al llegar al pesebre expresaron: “¿Dónde está el Rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el Oriente y venimos a adorarle”, seguidamente se propusieron a adorarlo, luego de hacer un viaje largo sin importar ser hombres de autoridad y riquezas, su única intención era ver y adorar al Mesías. 

El mencionado texto bíblico también señala los tres elementos obsequiados por los Reyes Magos y usados como adoración. Mateo 2:11 “Al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, postrándose, lo adoraron y abriendo sus tesoros le ofrecieron presentes: Oro, incienso y mirra”. 

Ellos colocaron sus ofrendas a sus pies. El oro era su tributo al Rey, el incienso, con su aroma dulce, era para el sacerdote, el paracleto y la mirra para la sepultura. 

Melchor (Magalath) un hombre anciano, de cabellos y larga barba blancos, procedente de Europa, entrega la Mirra: es una sustancia rojiza aromatizada común en medio Oriente para la elaboración de perfumes, sin embargo, en aquellos tiempos era utilizada para el aceite de la santa unción, para uso santísimo y como bálsamo para la santa sepultura. 

También fue usada por sus cualidades soporíferas, mezclando con diversas bebidas ofrecidas a personas torturadas. 

La mirra vino a ser el regalo que anunció proféticamente momentos muy amargos en la vida del Mesías. El sufrimiento y la negación continua de sí mismo sería la constante en su peregrinar por la tierra. La mirra entonces representa aflicción, dolor, angustia, tiempos de amargura, sufrimiento y muerte de Cristo. La mirra vino a ser el símbolo de “humillación plena” en la vida de Cristo. La mirra es el símbolo del hombre. 

Gaspar (Galgalath), el más joven y rubio de los tres reyes magos, procedente de Asia entrega el Incienso: Es una preparación de resinas aromáticas usado en algunos casos para rituales religiosos. En aquel entonces se quemaba en el Tabernáculo de Moisés y en el Templo de Salomón sobre el altar de oro del incienso; era para uso exclusivamente sagrado. Tenía un simbolismo en sí mismo muy profundo y espiritual. Tenía que ser quemado en el santuario cada día y cada noche como ofrenda agradable al Señor. El incienso era un símbolo de la oración, según ambos Testamentos (Salmo 141:2; Apocalipsis 5:8) y era algo muy preciado y costoso. El incienso también era obtenido a alto precio para perfume, de árboles de Arabia y África (Jeremías 6:20; Cantares 3:6). Este incienso era colocado en una vasija llamada incensario en la cual también se colocaba el fuego para que ardiera en el altar. El altar del incienso, el incensario de oro y el incienso simbolizaron la mediación de Cristo, su posición sacerdotal y su intercesión por el hombre. El incienso es el símbolo de Dios. 

Baltasar (Serakin) un hombre de raza negra procedente de África entrega el Oro, el más preciado de los metales. Es símbolo de realeza, dignidad, soberanía y autoridad. Representa posición, gobierno y dominio. El oro da seguridad, influencia e identidad al que lo posee. En el libro de Mateo vemos a los Reyes de Oriente abriendo sus tesoros a Jesús. Ellos le darían de lo mejor que poseían. 

Trajeron desde lejos todos sus tesoros para adorarle y al verlo, pusieron a sus pies lo más significativo, valioso y profético: El oro como presente a los pies de Cristo significaba que los Reyes tomaban su realeza, posición y dignidad y la sometían al GRAN REY. Toda su identidad, rango, seguridad e influencia la cedían a Cristo. Dicho de otra forma, ellos se sometían, se sujetaban y en obediencia total rendían sus coronas a Jesús; todo lo que implica el oro debe ser puesto a los pies del Mesías. 

En resumen, el oro entregado por los magos a Jesús eran un reconocimiento de su realeza; el incienso, un homenaje supremo a su divinidad y la mirra, un anuncio a sus padecimientos como Redentor de la humanidad.


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La parábola de la moneda, ¿Conoces su verdadero significado?


LA PARÁBOLA DE LA MONEDA PERDIDA - NO TODO ESTÁ LITERALMENTE EN LA BIBLIA

Seguramente hemos leído o escuchado la lectura del evangelio según San Lucas 15,8-10 donde se narra la parábola de la mujer que encuentra la moneda perdida. En esa parábola, Jesús pone como ejemplo a una mujer que deja todo lo que está haciendo para ponerse a buscar una moneda que se le ha perdido, hasta que finalmente la encuentra.

San Lucas 15,8-10: "Y si una mujer pierde una moneda de las diez que tiene, ¿no enciende una lámpara, barre la casa y busca cuidadosamente hasta que la encuentra? Y apenas la encuentra, reúne a sus amigas y vecinas y les dice: Alégrense conmigo, porque hallé la moneda que se me había perdido. De igual manera, yo se lo digo, hay alegría entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierte."

Si leemos el texto, veremos que se trata de una mujer que tiene diez monedas, pero que pierde una, y por lo visto es una moneda tan importante que la busca con sumo cuidado, hasta que finalmente la encuentra, y el hecho de encontrarla es tan trascendental, que tiene que celebrarlo.

Pero, ¿por qué celebrar por una pequeña moneda? ¿Por qué era tan importante encontrarla? ¿Acaso era tan pobre esa mujer que sin esa moneda no iba a poder sobrevivir?

Esta parábola es una prueba fehaciente de que no todo está escrito en la biblia. Jesús usa esta narración para explicar el por qué Él se mezcla con pecadores y publicanos. Nos narra un hecho que, al parecer, es algo de muy fácil entendimiento. Al menos, lo es para quienes le escucharon en aquel tiempo. Para nosotros, no tanto. Si alguien tiene diez billetes de un dólar, y se le pierde uno, ¿dejaría de hacer todo lo que está haciendo para encontrar ese billete? ¿Le daría vuelta a toda la casa, buscándolo? Y una vez que lo encuentre, ¿de veras se pondría a festejar? Si lo vemos desde esa óptica, la comparación usada en esa parábola, tiene elementos faltantes para poder entenderla a plenitud.

Para poder comprender por qué una mujer pondría tanto ahínco en encontrar una pequeña moneda perdida, tenemos que regresar en el tiempo, y entender algunas cosas de las costumbres hebreas de aquel entonces.

Cuando una mujer era desposada, recibía como símbolo de su dote y de su responsabilidad como ama de casa, unas monedas. Algunos dicen que no eran diez sino que doce, otros que trece. En el caso de la parábola, son diez. Esas monedas representaban el bienestar económico del hogar, bienestar que residía en gran parte en manos de la esposa, al ser ésta quien administraba el dinero que su esposo ganaba. Justamente por eso le eran entregadas esas monedas, como representación de la responsabilidad que se dejaba en sus manos como ama de la casa.

Si esta mujer perdía tan siquiera una de esas monedas, había problemas. Para los hebreos, significaba que la mujer había sido irresponsable con las cosas del hogar. Aquello representaba que se avecinaban duros tiempos para su familia por culpa de ella, al no haber puesto la debida atención al administrar los bienes de su hogar. Perder tan solo una de esas pequeñas monedas era tomado como un presagio muy grave de cosas que podían pasar. No es de extrañarse entonces que la mujer dejara de hacer todo, y le diera vuelta a la casa entera, hasta encontrar la bendita moneda.

¿Cómo podía perderse esa moneda? ¿Acaso no las mantenían seguras en un cofre? Pues no. Esas monedas estaban cosidas a una prenda para usarse en la cabeza, prenda conocida como cofia. Era una especie de velo para que la mujer cubriera su cabello. En ese velo, en el borde, las mujeres cosían aquellas simbólicas monedas que representaban su dote. Obviamente, llevar ese velo facilitaba que, eventualmente, alguna de las monedas se descosiera y cayera por ahí. Si eso sucedía, era motivo de vergüenza y se tomaba como un terrible augurio. Por eso era preciso encontrar la moneda perdida. No se podía aceptar otra moneda, tenía que ser la moneda original, y solamente esa.

Esto es algo que aquellas mujeres entendían a la perfección. Es por eso que, cuando finalmente la mujer encuentra la moneda perdida, se pone a festejar, y llama solamente a otras mujeres para que celebren con ella. La parábola es clara en ese sentido. No hay hombres participando de la celebración, son solamente mujeres, ya que solamente ellas pueden entender la trascendencia del hecho.

De paso, aquí podemos ver de nuevo la figura de la mujer. Jesús le da una tremenda participación a la mujer en el plan de salvación. Si bien es cierto que el sacerdocio está en manos de solamente varones, la mujer no se queda atrás en el plan. En ésta parábola podemos ver claramente cómo Jesús nos enseña que las mujeres también jugarán un papel muy importante en la evangelización. Los hombres somos los sacerdotes, con Cristo como nuestro sumo sacerdote. Las mujeres son las madres de esa pequeña iglesia, conocida como familia, con la virgen María como Madre de toda la iglesia de Cristo.

Una vez más queda claro que no todo está en la biblia. Estos elementos como la cofia, las monedas en representación de la dote, la razón por la que se tiene que encontrar la moneda perdida, todo eso no está escrito en ninguna parte de la biblia. Hay que buscar en otras fuentes, hay que complementar las escrituras con estudios, con análisis detallados. Quienes se quedan con la anti bíblica sola scriptura, se quedan con muy poquito.


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Los 7 pecados capitales, ¿Conoces sus antídotos para combatirlos?


LOS 7 PECADOS CAPITALES

¿INVENTO DE LA IGLESIA O ENSEÑANZA BÍBLICA?

Por Jesús Mondragón (Saulo de Tarso)

Mucha gente, sobre todo entre los hermanos protestantes, piensa que todos los pecados son iguales y que no existe diferencia entre pecado venial y pecado mortal. Sin embargo, la Biblia sí establece una diferencia, pues por sentido común hay pecados que por su naturaleza son más graves que otros, no es lo mismo robar un pan por hambre, que asesinar a una persona.

I Juan 5:16-17
Si alguno ve que su hermano comete un pecado que no es de muerte, pida y le dará vida - a los que cometan pecados que no son de muerte pues hay un pecado que es de muerte, por el cual no digo que pida -. Toda iniquidad es pecado, pero hay pecado que no es de muerte.


Los pecados de muerte, aquellos por los que no se entrará en el Reino de los cielos son los siguientes.

Marcos 7:21-23
Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen las intenciones malas: fornicaciones, robos, asesinatos, adulterios, avaricias, maldades, fraude, libertinaje, envidia, injuria, insolencia, insensatez. Todas estas perversidades salen de dentro y contaminan al hombre.»

I Corintios 6:9-10
¿No sabéis acaso que los injustos no heredarán el Reino de Dios? ¡No os engañéis! Ni los impuros, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los ultrajadores, ni los rapaces heredarán el Reino de Dios.


Ésta serie de pecados son catalogados en 7 categorías, que la Iglesia ha llamado: PECADOS CAPITALES.

Cada pecado es debido a la deficiencia en el ser humano o falta de virtudes. Las virtudes son el antídoto correspondiente que nos ayudan a combatir el pecado. Tales virtudes son una gracia y deben pedirse a Dios mediante la oración y deben practicarse como un auténtico ejercicio para el espíritu a fin de, con la gracia de Dios, alcanzar la salvación.

Cada una de las siete virtudes que forman parte del catecismo sirve para que el cristiano sepa cómo afrontar la tentación de cometer alguno de los siete pecados capitales, puesto que se contraponen a ellos y, por ello, sirven como modo de salvar el alma. A saber:

Humildad, contra el pecado de soberbia.

Generosidad, contra el pecado de avaricia.

Castidad, contra el pecado de lujuria.

Paciencia, contra el pecado de ira.

Templanza o temperancia, contra el pecado de gula.

Caridad, contra el pecado de envidia.

Diligencia, contra el pecado de pereza.

Además de éstas, se consideran las tres virtudes teologales mencionadas por el Apóstol San Pablo:

I Corintios 13:13
Ahora subsisten la fe, la esperanza y la caridad, estas tres. Pero la mayor de todas ellas es la caridad.


Y las virtudes cardinales que son, en el cristianismo, las 4 virtudes fundamentales que contienen, y de las cuales se derivan, todas las demás. Estas son:

Prudencia

Justicia

Fortaleza

Templanza

Ahora pasemos a definir cada uno de los 7 pecados capitales y las virtudes que son las herramientas que Dios nos proporciona para combatirlos.

LA PEREZA

La Pereza es la flojera que te lleva a descuidar tus obligaciones.

Eres perezoso cuando dejas de hacer lo que tú sabes que tienes que hacer porque sientes flojera, porque estás descansando tan rico, porque mejor lo haces luego... ¡No debes ser holgazán!

Antídoto.- La virtud a cultivar contra la Pereza es LA DILIGENCIA, que significa ser trabajador.

Proverbios 26:14
La puerta gira en los goznes, y el perezoso en la cama.

II Tesalonicenses 3:10
Además, cuando estábamos entre vosotros os mandábamos esto: Si alguno no quiere trabajar, que tampoco coma.


LA AVARICIA

La Avaricia es tener una gran ambición de poseer cosas materiales.

Eres avaro cuando te importa mucho tener cosas, tener dinero, vestidos, adornos para tu casa, aparatos, no importando qué tengas que hacer para conseguirlo. El desear superarse económicamente a través del trabajo honrado es bueno, lo que está mal es solo pensar en “tener más” y no en ser mejor persona, mejor padre, madre, hijo o hermano... mejor amigo, mejor trabajador, mejor jefe....

Antídoto.- La virtud a cultivar contra la Avaricia es LA SENCILLEZ, que es ser feliz con poco y LA GENEROSIDAD, que es pensar en compartir y dar de lo tuyo. Siempre habrá otros que tienen más necesidad que tú.

Cristo dijo: “No podéis servir a dos amos: a Dios y al dinero”. Cristo nació y vivió en la sencillez y en la pobreza.

Mateo 8:20
Dícele Jesús: «Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza.»

Mateo 6:31-33
No andéis, pues, preocupados diciendo: ¿Qué vamos a comer?, ¿Qué vamos a beber?, ¿con qué vamos a vestirnos? Que por todas esas cosas se afanan los gentiles; pues ya sabe vuestro Padre celestial que tenéis necesidad de todo eso. Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura.

Colosenses 3:5
Por tanto, mortificad vuestros miembros terrenos: fornicación, impureza, pasiones, malos deseos y la codicia, que es una idolatría.


LA GULA

La Gula es comer o beber sin medida. Pecas de gula cuando bebes en exceso y te emborrachas, pierdes la razón y haces y dices grandes tonterías que sobrio no harías. Al emborracharte te embruteces, ¿Tú crees que a Dios le gusta verte en ese estado? ¿Tú crees que a tu familia le gusta verte así o se avergüenza de ello?

Pecas de gula también cuando comes sin medida, cuando comes y comes por el puro gusto aunque ya ni te quepa, cuando todo el día piensas nada mas en comer.

Antídoto.- La virtud que debes de cultivar contra la gula es la TEMPLANZA O TEMPERANCIA: beber y comer con medida.

Proverbios 23:2,20-21
Pon un cuchillo a tu garganta si eres hombre de apetito...No seas de los que se emborrachan de vino, ni de los que se ahítan de carne, porque borracho y glotón se empobrecen y el sopor se viste de harapos.

Filipenses 3:19
cuyo final es la perdición, cuyo Dios es el vientre, y cuya gloria está en su vergüenza, que no piensan más que en las cosas de la tierra.


LA ENVIDIA

La Envidia es sentir tristeza porque a otro le va bien o sentir alegría cuando a otro le va mal.

Eres envidioso cuando te comparas con los demás y nada más estás viendo lo que el de junto hace o tiene y tú no. Cuando se te indigesta que el vecino tiene más suerte que tú y le fue mejor, cuando te da coraje que tu amiga fulanita ni dieta hace y está hecha un palo, cuando te da gusto que al condenado de tu compadre que tan mula se ha portado contigo se le murieron unas vaquitas...

Antídoto.- La virtud a cultivar contra la Envidia es LA CARIDAD, que es amar de verdad a todos tus hermanos, los que te caen bien y los que no.

Es siempre desear el bien de los otros.

Cristo dijo: “Ámense los unos a los otros como Yo los he amado”.

Sabiduría 2:24
Más por envidia del diablo entró la muerte en el mundo, y la experimentan los que le pertenecen.

Santiago 3:16
Pues donde existen envidias y espíritu de contienda, allí hay desconcierto y toda clase de maldad.


LA IRA

La Ira es enojarse sin medida y el tener deseos de venganza.

Pecas de ira cuando eres un energúmeno, te enojas y gritas en casa (porque ni modo, ese es tu carácter) , cuando cada vez que un hijo tuyo se acerca a ti eres el padre o la madre que está de malas, cuando por una cosa sin importancia armas un drama, te pones rojo de coraje y te peleas con todos.

Antídoto.- La virtud a cultivar contra la Ira es LA PACIENCIA, ir poco a poco dominando tu carácter, como decían en la tele: cuenta hasta diez antes de explotar, no permitirte gritar, enojarte y hacer corajes.

Mateo 5:4
Bienaventurados los mansos , porque ellos poseerán en herencia la tierra.

Efesios 4:26-27
Si os airáis, no pequéis; no se ponga el sol mientras estéis airados, ni deis ocasión al Diablo.


Pide mucho a Dios que te ayude a ser más paciente y verás que lo lograrás. Si tú no puedes, Él sí puede.

LA SOBERBIA

La Soberbia es amarte demasiado a ti mismo, y te hace despreciar a Dios y a los demás.

Eres soberbio cuando crees que tú puedes hacerlo todo, que no necesitas de Dios ni de los demás, cuando te crees mucho ( que tú eres el más listo, el más perfecto y los demás son unos tontos), cuando eres presumido o te gusta llamar la atención, cuando quieres que todo se haga como tú quieres, cuando crees que todo te lo mereces, cuando sólo hablas de ti .

Antídoto.- La virtud que debes de cultivar para atacar la soberbia es la HUMILDAD. Ser humilde es pensar que Dios te creó y que no eres nada en comparación a El, que no puedes dar un paso siquiera sin que Él lo permita.

Pensar que lo bueno que tienes, no lo has logrado tú sino que Él te lo dio gratis y que también tienes mucho malo por corregir.

Ser humilde es no buscar que los otros te aplaudan, buscar pasar desapercibido, buscar ocupar el último lugar.

Cristo dijo: “Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos”.

Mateo 18:4
Así pues, quien se haga pequeño como este niño, ése es el mayor en el Reino de los Cielos.

Mateo 11:29
Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas.


LA LUJURIA

La Lujuria es buscar de manera desordenada el placer sexual.

Eres lujurioso cuando buscas el placer sexual por sí mismo, porque se siente a todo dar, no importando que sea antes o fuera del matrimonio, no importando que ofendas a tu pareja, no importando que solo tu sientas bonito y tu pareja no , no importando a ver que te tomas para no “quedarte panzona”.

Eres lujurioso no solo cuando eres infiel, también cuando ves revistas o programas pornográficos, cuando te comes viva a la mujer que va pasando.

Recuerda que Dios ideó el sexo como algo hermoso y que tiene dos fines :

a) unir a la pareja- por eso sólo se vale dentro del matrimonio.

b) ser el medio para procrear- por eso el acto sexual siempre debe estar “abierto a la vida” y no se vale tomar pastillas, ponerse aparatos dentro del útero ...

Antídoto.- La virtud que debes de cultivar para atacar la lujuria es LA CASTIDAD.

La castidad es usar de ese hermoso regalo que Dios dio al hombre y que se llama sexo, de acuerdo a las reglas de Dios : solo dentro del matrimonio y solo con tu esposo/a, que sea un acto de entrega amorosa (hacer feliz al otro) y no un acto de egoísmo (solo importa lo que yo sienta), que si quiero planear mi familia, lo haga con métodos naturales.

La castidad es también cuidar mis ojos, mis oídos y mi mente de toda esa cochinada que los medios de comunicación venden como algo normal y que yo se que es algo que está mal , que ofende a Dios y que me hace daño. Cuando estés tentado a ver este tipo de programas, revistas, libros, piensa: ¿Qué piensa Dios de mi en este momento?

Debes ser casto en pensamientos, deseos, palabras y acciones.

Proverbios 30:20
Este es el camino de la mujer adúltera: come, se limpia la boca y dice: «¡No he hecho nada de malo!»

Mateo 5:27-28
«Habéis oído que se dijo: No cometerás adulterio. Pues yo os digo: Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón.

Cristo dijo: “Bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios”.

Un último e importante consejo en esto de guardar la castidad y no caer en la lujuria: Si no quieres caer al precipicio, no te pares junto a él.

Evita estar cerca de las tentaciones, pon distancia, aléjate de la tentación. La Iglesia aconseja: “Evita las ocasiones próximas de pecado.


PAX ET BONUM


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¿Conoces el hermoso significado de la cruz y el gesto de persignarse?


¿CONOCES EL HERMOSO SIGNIFICADO DE LA SEÑAL DE LA CRUZ CUANDO NOS PERSIGNAMOS?
Por Jesús Mondragón

Desde tiempos muy antiguos, los sucesores de los Apóstoles, tanto de oriente como de occidente, hablaban de que la señal de la cruz era el signo de los Cristianos. Nos referimos a los verdaderos Cristianos Católicos y Católicos Ortodoxos, no a los que hoy en día, desde la década de 1970 se hacen llamar a sí mismos “cristianos”, es decir, evangélicos. Como es bien sabido, ellos no se persignan, pero los primeros Cristianos Católicos sí que lo hacían y lo continuamos haciendo aún hoy en día.

El significado de la Cruz es precioso por su historia, por su significado y por su enorme poder contra las fuerzas del mal.

Es la señal de nuestra fe, la proclamación de quienes somos, lo que creemos y en quién confiamos. Es como un Credo en miniatura. La señal de nuestro agradecimiento y del amor más grande que Dios nos pudo dar.

Se sabe de hecho, que el Apóstol San Juan antes de su muerte dibujó una cruz sobre su cabeza con la mano.

En las actas de San Afri se nos relata que en cierta ocasión, un pagano le dijo a San Narquis y a su diácono: "Sé que son cristianos ya que con frecuencia signan su frente con la cruz."

Hasta los enemigos de los primeros Cristianos sabían que la Cruz era la señal por excelencia de los seguidores de Cristo y la utilizaban para burlarse de ellos como lo prueba el famoso “Graffiti de Alexámenos”, encontrado en las excavaciones del monte Palatino, fechado según los arqueólogos hacia el siglo primero, entre los años 85 - 95, en el que se dibuja una Cruz con un Cristo con cabeza de asno. Como ya lo había dicho San Pablo:

I Corintios 1:18
Pues la predicación de la cruz es una necedad para los que se pierden; mas para los que se salvan - para nosotros - es fuerza de Dios.


El texto del graffiti dice:
"Alexámenos adorando a su Dios" 

LA COSTUMBRE DE PERSIGNARSE EN LOS PRIMEROS CRISTIANOS, LOS SUCESORES DE LOS APÓSTOLES O PADRES APOSTÓLICOS

"Para todas nuestras acciones, cuando entramos o salimos, cuando nos vestimos o tomamos baño, a la mesa o prendiendo las velas, si vamos a dormir o a sentarnos, al inicio de nuestras obras hagamos la señal de la cruz" Tertuliano Siglo II d.C

Cirilo de Jerusalén (c. 386 AD) enseñando que los nuevos creyentes deben continuar la tradición que ha llegado a través de los siglos:


“No nos vamos a avergonzar de confesar al Crucificado. Vamos a poner la señal de la cruz como un sello en nuestra frente: sobre el pan que comemos, sobre las copas donde bebemos; en nuestra salida y en nuestra entrada; antes de dormir; al descansar y al levantarnos; cuando vayamos por el camino o mientras continuemos nuestra marcha. Es un poderoso salvavidas; no tiene precio; por el amor al pobre; sin fatiga, por encima de la enfermedad; porque es la gracia que proviene de Dios, una insignia de la fe, y el terror de los demonios; porque “Él los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz” [Col 2:15]. Porque cuando miran la cruz, se les recuerda al Crucificado.”

Tenemos que realizar con amor y emoción este signo que nos recuerda que Jesús ha muerto por nosotros y por nuestros pecados. Es la señal de nuestra intención de servir a Dios, de palabra, pensamiento y sentimiento, pronunciando estas misteriosas palabras.




"EN EL NOMBRE DEL PADRE Y DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO"

Me comprometo a obrar:

• en el nombre del Padre que me ha creado.
• en el nombre del Hijo que me ha redimido,
• en el nombre del Espíritu Santo que me santifica.

En una palabra: a actuar como un auténtico hijo de Dios. Este gesto es la señal de la consagración de toda mi persona a Dios, uno y trino.

Al tocar mi frente: Ofrezco todos mis pensamientos a Dios.

Al tocar mi pecho: Consagro a Dios todos los sentimientos de mi corazón.

Al tocar mi hombro izquierdo: le entrego todas mis penas y preocupaciones.

Al tocar mi hombro derecho: le consagro mis acciones.

La señal de la Cruz es por sí misma, gran fuente de gracia y poder, temida por Satanás y sus espíritus demoníacos.

Es considerada como la mejor forma de prepararse para la oración, aunque ya es por sí misma una bella oración, y de las más impresionantes. Es una bendición. Si es emocionante ser bendecido por el Papa, por un Obispo, ¡Cuánto más ser bendecido por el mismísimo Dios!

LA CRUZ SERÁ LA SEÑAL QUE ANUNCIE LA LLEGADA DEL HIJO DEL HOMBRE, DE CARA AL FIN DEL MUNDO

Mateo 24:30
Entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del hombre; y entonces se golpearán el pecho todas las razas de la tierra y verán al Hijo del hombre venir sobre las nubes del cielo con gran poder y gloria.

Señor, concédenos la gracia de hacer de la señal de la cruz un "Heme aquí" motivador para la oración, para la acción, para nuestro día entero; así como una poderosa llamada para que las bendiciones del cielo sean derramadas sobre nosotros en preparación a tu venida. Amén, ¡Ven Señor Jesús!


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Si dices que el bautismo de niños no viene en la Biblia, es porque no conoces la Biblia


¿DICES QUE EL BAUTISMO DE NIÑOS NO VIENE EN LA BIBLIA?

BIEN SE VE QUE NO CONOCES LA BIBLIA
Por Jesús Mondragón (Saulo de Tarso)

Ya el Profeta Joel había anunciado la promesa de Dios de derramar el Espíritu Santo sobre todo ser humano, hombres y mujeres, siervos y siervas, niños y niñas.

Joel 2,16
Congregad al pueblo, convocad la asamblea, reunid a los ancianos, congregad a los pequeños y a los niños de pecho! Deje el recién casado su alcoba y la recién casada su tálamo.

Joel 3,1-2
«Sucederá después de esto que yo derramaré mi Espíritu en toda carne. Vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán, vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones. Hasta en los siervos y las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días.


Esto se cumplió el día de pentecostés, cuando los Apóstoles recibieron el Espíritu Santo y a partir de ahí todo el que es bautizado, hombres y mujeres, niños y niñas, siervos y siervas, ancianos y niños de pecho también lo reciben. Y San Pedro citó a Joel:

Hechos 2:15-17
No están éstos borrachos, como vosotros suponéis, pues es la hora tercia del día, sino que es lo que dijo el profeta: Sucederá en los últimos días, dice Dios: Derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros jóvenes verán visiones y vuestros ancianos soñarán sueños.


El Apóstol San Pedro lo dejó muy claro cuando dijo que la promesa era para “VOSOTROS Y PARA VUESTROS HIJOS”:

"Pedro les contestó: «Convertíos y QUE CADA UNO DE VOSOTROS SE HAGA BAUTIZAR en el nombre de Jesucristo, para remisión de vuestros pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo; pues la Promesa ES PARA VOSOTROS Y PARA VUESTROS HIJOS, y para todos los que están lejos, para cuantos llame el Señor Dios nuestro.» Hechos 2, 38-39.

La Biblia afirma que la promesa de recibir el Espíritu Santo mediante el bautismo también es para nuestros hijos (niños).

Ahora muéstrame tú, dónde dice la Biblia que el bautismo sólo es para adultos.

La respuesta es:

NO EXISTE EN TODA LA BIBLIA, NI UN SÓLO TEXTO QUE DIGA QUE EL BAUTISMO SÓLO ES PARA ADULTOS!!!

Si una persona no le permite entrar a su casa “al dueño de la casa”, está violando la ley y usurpando atribuciones que no le corresponden.

Jesucristo dijo que el Reino de los Cielos pertenece a los niños, si Él estuviera aquí, gritaría a los protestantes:

«Dejad que los niños vengan a mí, y no se lo impidáis porque de los que son como éstos es el Reino de los Cielos.» Mateo 19,14.


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